ANGAS DEL NARCEA.-El practicismo ante todo. La historia de Delia
. Compartir los productos del huerto con ratones y gusanos
“Si no puedes con tu enemigo, alíate con él”, viene a decir el refrán español. Y al pié de la letra se lo ha tomado Delia González, una apasionada de la agricultura del pueblo de Combarro en Cangas del Narcea.

Tras muchos lamentos y algún que otro cabreo por los destrozos que ratones y gusano principalmente, por cierto muy abundantes en la zona, efectuaban en las cosechas que ella mimaba en el huerto, decidió que lo mejor era plantar en cantidad y forma de que hubiese para todos, para la casa y para los animales. Y a ello se puso con entusiasmo.
Y la tierra le respondió generosamente. Tanto ha sido así que acaba de cosechar una calabaza de 25 kilos y de casi un metro de longitud ya que se quedó en 90 centímetros Y la cosa fue aún más allá por cuanto a la citada la acompañaron una veintena de ellas de entre 15 y 20 kilos. Esta ha sido la llamativa respuesta que a su empeño la ha da su huerto de Combarro.
Delia es una apasionada de trabajar el huerto que ha venido en reconocer que no siempre se consigue tener una producción tan exuberante, aunque ésta, dice, tampoco ha sido la primera vez que obtiene semejantes productos.
Como viene repitiendo año tras año, Delia compró la semilla de calabaza de una variedad recomendada para cocinar obviando las forrajeras, y así organizó su semillero. Una vez que la planta ya estaba formada la trasplantó a su huerto, un terreno de unos 2.000 metros cuadrados, que asegura que tiene bien, pero que muy bien abonado con abono natural y procedió al riego. Considera que el buen tiempo que hizo este verano y lo que va de otoño hizo el resto para lograr unos buenos frutos.
De hecho, las calabazas no fueron las únicas hortalizas llamativa que dio su huerto este año, también, contaba, los tomates llamaron la atención por su tamaño. Llegó a tener alguno de un kilo y otros muchos que se quedaron muy cerca de alcanzar ese peso. Quiso aclarar que los tomates los cultivan en invernadero, por ser una planta más complicada en su desarrollo y por ello es difícil conseguir que dé un buen fruto, sobre todo a la altitud en la que está situada la localidad, unos 900 metros.
Además, Delia asegura que este año todo lo cosechado “tiene muy buen sabor, es más sabroso y más dulce”, debido a las horas de sol que han tenido. También las calabazas argumentan y asegura que a pesar de su gran tamaño están “buenísimas”. Hace años que las cultiva y no solo hace puré con ellas, la incluye en potajes e incluso en la fabada.
Confiesa que pasa horas y horas en el huerto: Me gusta plantar diferentes especies, ir a regarlas, a limpiarlas, estoy allí entretenida, tanto que se me pasan las horas sin darme cuenta.
Pues a seguir Delia.




