Asturias: Baja el paro pero perdemos autónomos

Pues no todo han de ser malas noticias. Al terminar 2025, Asturias presentó unos buenos datos de empleo ya que el paro bajó un 3,7% en el último año, encadenando cinco ejercicios de descensos y se contaban 51.197 desempleados, la cifra más baja desde que hay registros. Claro que mientras crece el empleo en general si desciende el auto empleo, hay menos autónomos. Y apuntan los expertos que esto no tienen porqué ser malo ya que, apuntan, puede deberse a que muchas personas han encontrado acomodo en otro tipo trabajo, sin tener que ser necesariamente autónomo, una circunstancia que, demasiadas veces, es sinónimo de precariedad.
El análisis del tejido empresarial de los trabajadores autónomos en Asturias entre diciembre de 2019 y diciembre de 2025 muestra una evolución diferenciada respecto al conjunto del país. Mientras que en España el número de afiliados al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos creció un 4,8% en ese periodo, en el Principado se registró un descenso del 4,3%; hay así una diferencia de más de nueve puntos porcentuales que es reflejo una trayectoria divergente en la evolución del autoempleo en el último lustro en España y en Asturias.
Las mayores diferencias se concentran en los sectores tradicionales. En las industrias extractivas, el número de autónomos cayó un 40,6% en Asturias, frente a un descenso del 12,0% en España. Una muestra de los cambios tectónicos que se están dando en la comunidad con los datos correspondientes al sector primario: la agricultura y la pesca registraron una reducción del 19,2% en el Principado, mientras que la media nacional fue del -4,5%. El comercio también experimentó una caída más acusada en Asturias, con un descenso del 13,4%, frente al -7,8% del conjunto del país.
En conjunto, los datos reflejan que el tejido de autónomos en Asturias presenta un crecimiento superior a la media nacional en sectores tecnológicos y energéticos, al tiempo que registra descensos más intensos en actividades tradicionales como la minería, el sector primario y el comercio, así como en el ámbito de la Administración Pública y Defensa. Es decir, Asturias presenta un tejido de autónomos que se está digitalizando con más fuerza que la media nacional, pero que sufre un desmoronamiento de sus sectores tradicionales (minería, campo y comercio de proximidad) mucho más profundo y rápido que el resto de España.
Los datos reflejan también una transformación del tejido productivo. Las actividades tradicionales muestran una pérdida significativa de autónomos, con caídas del 40,6% en la industria extractiva y del 19,2% en la agricultura. Aunque estos sectores concentran un número reducido de personas en paro (877 en agricultura y 3.642 en industria), el desempleo repuntó ligeramente en ambos al cierre de diciembre. En paralelo, Asturias registra un fuerte crecimiento en actividades vinculadas a la economía digital. El número de autónomos en el sector de Información y Comunicación aumentó un 68,1% entre 2019 y 2025, una tasa 24 puntos superior a la media nacional.
En lo que atañe a los contratos, los datos de 2025 muestran un aumento del 11% en los contratos indefinidos. Pese a ello, la temporalidad sigue siendo predominante: al cierre del año, el 73,98% de los contratos eran temporales, frente al 26,02% de carácter indefinido.




