COLEGIOS: Deficiencias y más deficiencias

Un recorrido por aulas con goteras, ventanas que no cierran y calderas que fallan. Así dibuja el “mapa de la vergüenza”, dicen ellos, que el sindicato SUATEA ha puesto sobre la mesa para denunciar el deterioro sostenido de la red pública educativa asturiana. El informe, elaborado tras contactar con equipos directivos y visitar centros de toda la comunidad, concluye que buena parte de los edificios -muchos con más de cuarenta años- arrastran un déficit inversor crónico. Las consecuencias, sostiene el sindicato, afectan tanto a la calidad pedagógica como a la seguridad de alumnado y personal. Y de esto, de deficiencias en los Centros Educativos, algo saben los habitantes de esta comarca occidental asturiana.
El informe también pone el foco en los concejos rurales, donde la dispersión y los conflictos competenciales entre administraciones agravan la situación. Y el primer ejemplo salta en Ibias donde el CP Aurelio Menéndez necesita reparar cubiertas, revisar un pararrayos que lleva cerca de una década sin inspección y adaptar accesos para cumplir la normativa de inclusión. Y en Tineo, el Príncipe Felipe, de Navelgas, sigue sin rampas, sin ascensor y con un cuarto de calderas que no cumple la normativa de seguridad vigente.
Y como el seguir detallando haría prolija y pesada esta estampa señalaremos que a estos casos se suman los de todos aquellos centros de acá y acullá en los que las instalaciones eléctricas no han pasado la OCA en décadas, baños con tuberías de plomo, patios con socavones y centros sin salidas de emergencia adecuadas.
Y es más, en algunos institutos, como el de Llanes, el sistema eléctrico data de 1980 y recientemente se produjo la caída del techo de un polideportivo, lo que obligó a inutilizar el espacio.
Y al respecto, me comenta Xuan, debo hacer referencia a los problemas que siguen afectando al transporte escolar, las marquesinas, las distancias que han de recorrer unos y otros y la necesidad de mejorar todo aquello que en el mundo rural tiene que ver con la educación. Eso sí, Juan reconoce que algo sí se ha mejorado con respecto a la situación años atrás. Pero nunca es bastante, precisa




