La lluvia no logró aguar el vino

Cangas del Narcea celebró la fiesta del vino nuevo.

La pregonera afirmó que si todos trabajamos seremos capaces de volver a cubrir nuestras montañas de viñedos.

San Tiso, la primera fiesta que Dios envía. Con el vino joven como protagonistas, el barrio de San Tiso, en Cangas del Narcea, celebraba el día 30 tanto la fiesta de su patrón como la del vino. Mucho son los ofrecidos que acuden tanto a homenajear al santo como a homenajearse a sí mismo paladeando el caldo de la última vendimia como los productos propios de la tierra que conforman las pantagruélicas comidas que alrededor de la festividad se preparan en bodegas y nave al efecto preparada.
Quizá la más antigua de las festividades del concejo, aglutina viejas tradiciones como “el bollo de San Tiso” o la apertura de las pequeña y tradicionales bodegas del barrio, con nuevas ideas que van surgiendo alrededor del nuevo Museo del Vino allí enclavado. Protagonistas especiales, los componentes de la Cofradía del Vino de Cangas que ataviados con sus capas y boinas color Burdeos dieron colorido y alegría a la mañana. Pregonera oficiante la investigadora del CSIC María del Carmen Martínez Rodríguez, natural de Carballo, en el concejo cangués, y profunda conocedora del mundo de la viticultura en general y la del suroccidente en particular. En su intervención afirmaba que “nuestra viticultura es única y especial, y tenemos la obligación de recuperarla y conservarla. También tengo que decir que el vino aún puede mejorar. Decir otra cosa sería mentir. Sin embargo, esto no tiene que ser motivo de desánimo, sino todo lo contrario. Saber que todavía se pueden alcanzar metas más altas, es lo que nos da aliento para intentar hacer las cosas cada vez mejor”.

Más adelante precisaba “Se dice que una persona sola, cuando cree en lo que hace, es capaz de mover montañas. Si todos los que creemos en la viticultura y los vinos de esta zona, unimos nuestros conocimientos y nuestro esfuerzo, además de mover las montañas, seremos capaces de volver a cubrirlas de viñedo. Trabajemos entonces juntos. Los viticultores plantando las mejores cepas y cuidándolas con esmero. Los bodegueros seleccionando las mejores uvas de la zona, olvidándose de aquellas traídas de fuera y aplicando las nuevas técnicas de elaboración. Los responsables de este pequeño, pero precioso museo, demostrando a los de aquí y los de allá, que la vid en Asturias no es un invento de hace cuatro días, que tiene su historia y tradición, tan antigua y digna como la de cualquier otra zona vitícola de las más reconocidas y famosas del mundo. El Ayuntamiento, apoyando al sector y defendiéndolo en todos los foros en los que puede hacerlo. Los investigadores, poniendo al servicio de todos los resultados de nuestros trabajos, para que los distintos sectores implicados puedan utilizarlos. Los expertos en marketing, dando a conocer las bondades de los vinos. Los expertos en turismo, ofreciendo un destino para disfrutar de esta naturaleza, estas gentes, estos vinos y por supuesto, esta fiesta de Santiso. Los jóvenes, dejando de vez en cuando el botellón y aprendiendo a disfrutar de un vino, a saber combinarlo con la comida más adecuada, a consumirlo con moderación y siempre en buena compañía. Los más mayores, los que tienen, o tenemos, el colesterol fuera de control y no sé cuantos achaques más, tomándose un vinito con las comidas. Ya saben que según algunos de mis colegas, consumido con moderación es beneficioso para la salud. Por algo dicen que el vino alegra el corazón”.

SAN TISO EN IMÁGENES

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