Tomasín seguirá en Villabona

Se encuentra pendiente de un examen psiquiátrico que determine su imputabilidad como autor de la muerte de su hermano en La Llaneza (Tineo)

Tomás Rodríguez Villar, conocido en la comarca suroccidental como “Tomasín”, vecino de La Llaneza (Tineo), pronto autor e la muerte de su hermano tendrá que seguir en la cárcel de Villabona, lugar al que , por otra parte se ha adaptado dentro, eso sí, de su especial manera de ser.
El juez instructor ha rechazó la puesta en libertad de Tomasín en dos ocasiones y ahora, según ha especificado su abogado, ha recurrido ante la Audiencia Provincial para que le dejen en libertad. En la petición se argumenta que no hay riesgo de fuga por parte del acusado La defensa solicita que un equipo psicosocial examine a Tomás Rodríguez para determinar si realmente existe riesgo de fuga, tal como sostiene el juez instructor. Esta decisión de la Audiencia Provincial, en caso de admitir el recurso de apelación, podría demorarse entre uno o dos meses, tiempo en el que Tomasín habrá de continuar en prisión.
El presunto homicida fue diagnosticado hace muchos años de una fobia social, aunque no recibió tratamiento alguno. A este respecto fu conducido hace unas fechas a dependencias del Instituto de Medicina Legal de Oviedo con el fin de ser sometido a un examen psiquiátrico que determine su imputabilidad. Este examen determinará si el tinetense de Llaneza es dueño de sus actos y, como tal, puede ser juzgado como una persona normal o, por el contrario, si cabe alguna atenuante por enfermedad mental. Una vez que el resultado del citado examen psiquiátrico se remita al Juzgado de Tineo las partes podrán solicitan nuevas diligencias.

Tomasín mantuvo en vilo a la Guardia Civil, medios de comunicación y vecinos del suroccidente durante dos largos meses, tiempo en el que permaneció huido por los montes cercanos a su pueblo natal y que conocía como la palma de su mano. En septiembre del pasado año, según se desprende las investigaciones, Tomás disparó dos veces contra su hermano con una carabina que se encontraba en muy mal estado. Uno de los proyectiles era un perdigón extraído de una posta. El segundo lo había elaborado él mismo fundiendo un trozo de alambre. El presunto homicida aduciría más tarde que su hermano había subido a la cuadra en la que vivía desde hacía años con la intención de golpearle, algo que según contó el acusado venía sucediendo desde hacía ya tiempo.
Tomasín, ya desde sus tiempos de escolar en Tineo, había mantenido una actitud huraña y distante con sus compañeros algo que continuaría después tanto con sus vecinos como con los miembros de su propia familia. Esta actitud se acentuó aún más con la muerte de su madre que le protegía y, en parte, se cuidaba de su alimentación.

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