Más eres tú, o vosotros empezasteis primero

Agarradiellas de ayuntamientos y políticos

Cuando una vez más se recrudece la guerra de comunicados entre Izquierda Unida y el equipo de gobierno del municipio cangués, que conforman PP y no adscritos procedentes del PSOE, buena cosa es recordar que nunca actuaciones o errores pasados justificaron ni justifican decisiones actuales. Si así se hace podríamos terminar pidiendo explicaciones de hechos de hoy a los íberos o los celtas. La construcción de la política municipal no debe basarse en el “más eres tú” o en el infantil “él empezó primero”, tan típico de las aulas y recreos escolares. Y menos aún cuando Allande se justifica con las actuaciones de Cangas, Degaña con las de Ibias, o desde las orillas del Narcea se termina culpando de todo a Marcelino, el de Tineo, o a partir de esto, cuantas viceversas ustedes quieran.
No es buena cosa distraerse y entorpecer la reconstrucción del concejo con continuadas y viejas, o nuevas, tensiones partidistas en gran parte de las cuales los intereses personales se han venido imponiendo al sentido común a la hora de tomar decisiones o estructurar acciones conjuntas que beneficiaran al concejo o la comarca. Si es dentro del municipio, los partidos tienden a anularse oponiéndose a todo cuantos los otros propongan y si es entre concejos, unos alcaldes se opondrán a otros, quizás con la matizada salvedad de que esta oposición será menor si ambos están integrados en el mismo grupo político.
Por otra parte, si bien tanto políticos como ciudadanos coinciden en admitir que la economía sigue estando en una situación extremadamente grave, bien es también verdad que cada vez se abre más paso la certeza, avalada por quienes de esto entienden, que las políticas de estímulo al crecimiento aparecen como lo más deseables porque, digo aquí coincidiendo con muchos expertos y vecinos de la comarca, que la economía debe estar al servicio del ciudadano y no al revés, y muchos menos ahora cuando el margen de maniobra es tan estrecho que no caben milagros al respecto.
Muchos políticos, despojados por la crisis de su efectista retórica de progresismo social, que se había venido sustentado no en una eficaz y argumentada filosofía política plasmada en una realidad de gobierno, sino únicamente en unas arcas públicas rebosantes, quedan ahora con su partes pudendas al viento y sin paño alguno con qué ocultarlas.
Por otra parte, estoy convencido de que los gobiernos de Cangas del Narcea, Tineo, Allande, Ibias o Degaña deben de tener claro que la recuperación de todos y cada uno de ellos no vendrá solo y exclusivamente por la vía de la austeridad. No. Reducir el déficit y ajustar el gasto no es un objetivo en sí mismo, más bien es una necesidad, una condición previa y obligada para poder crecer y ganar credibilidad suficiente para financiar nuevos proyectos de crecimiento. Proyectos reales y no utópicos paraísos definidos con nombres rimbombantes que solo justifican el mantenimiento de chiringuitos y programas ineficaces con nombres aún más rimbombantes.

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