Vecinos del Fuejo: “Estamos más que hartos de la tardanza en terminar las obras del Puente Colgante. Tienen secuestrada a una parte de la villa”

Prohibido el paso
Prohibido el paso

Un vecino del Fuejo, haciéndose eco del sentir de muchos otros del barrio, e incluso de otros lugares de la villa que se ven precisados a utilizar diariamente el Puente Colgante para llevar a sus hijos y nietos al colegio  me envía un comunicado con la siguiente entradilla:

“He pensado, primeramente, dar traslado de mi queja a los grupos políticos que no forman parte (al menos oficialmente) del gobierno municipal, en la creencia de que, aunque sólo sea por tirarse los trastos a la cabeza, puedan capitanear una pequeña movilización. Pero no. Precisamente por eso del rédito en lugar de la honestidad, lo he borrado de mi cabeza.

Finalmente he resuelto hacerlo a través de los medios de comunicación. Rápidamente he pensado en usted, tan claro, directo, meridiano, sin pelos en la lengua,  y “aprendido” en este teatrillo de peligrosos aspirantes a políticos que nos toca sufrir.

Confío en que, como fiel observador y narrador del día a día de Cangas, pueda dar voz a muchos vecinos de esta Villa, que, por pudor, cobardía, interés o quién sabe cuántas razones más,  no nos atrevemos a alzarla”.

“De acebo y jara” les presta su altavoz:

“Soy vecino del Barrio del Fuejo. He nacido aquí. Actualmente, al igual que yo, cientos de vecinos de esta zona de Cangas, venimos sufriendo con resignación las consecuencias de la interminable intervención que se viene realizando en el Puente Colgante.

Si en principio se recibió con alegría la noticia de que por fin iban a sustituir las maltrechas losas del puente, y, al margen de los retrasos producidos en el inicio de las obras, encaramos con optimismo el corte del paso por éste; con el transcurrir de las semanas, … y de los meses, hemos pasado ya por otras fases no tan positivas: resignación, enfado, decepción, …

El puente colgante, además de ser uno de los símbolos más emblemáticos de Cangas, supone un importante e imprescindible canal de comunicación de nuestro barrio con el centro de la Villa, facilitando un acceso más rápido y cómodo a los comercios, servicios y calles por parte de los vecinos de El Fuejo y el Barrio Nuevo, principalmente.

Una gran parte de los residentes de estas calles son personas mayores, con dificultad de movilidad, a las que les resulta muy complicado hacer diariamente el circuito de calles, escaleras abajo y escaleras arriba, a la que les obliga el cierre del puente para poder hacer sus compras y gestiones cotidianas. No sé si al Sr. Alcalde le producirá sonrojo conocer el hecho de que hay personas que tienen que coger taxis para poder hacer algo de esto.

Pero no sólo somos afectados los residentes en este lado del río Narcea. Mirándolo a la inversa también se está privando (o digámoslo con propiedad, dificultando) el disfrute de los niños de Cangas de ese maravilloso (y carísimo) Parque de El Fuejo, que en este tiempo aparece desolado. Muy pocos son los que se animan a venir con los pequeños hasta aquí a pasar la tarde. No me extraña que les dé pereza la caminata, con niños, carritos y juguetes. Mejor todos hacinados en el Parque del Minero, que tiene más glamour.

Además de esto, no debemos olvidar que en El Fuejo hay un colegio de educación infantil, al que acceden rápida y cómodamente la mayoría de familias por el puente colgante, sin correr los riesgos de atravesar una carretera general y hacer rodeos innecesarios con niños menores de 5 años. Ahora, muchos padres se ven obligados a llevar a sus hijos en coche, con el consiguiente atasco, por otro lado, en determinadas horas del día. Pues también eso lo soportaron los vecinos resignadamente.

Y qué decir de lo poco que les importan a nuestros gobernantes los efectos negativos de la situación en los comercios de la zona. Se me ocurren, de momento, un bar, una guardería infantil y una tienda de alimentación que, sin duda, verán reflejada la demora en la realización de estas obras en su cuenta de resultados a final de mes.

Cuánto necesitamos de él. Día tras día pasamos bajo su estructura contando las losas que faltaban por sustituir. Aquí se ha cambiado el tema socorrido del tiempo para entablar una conversación; se ha sustituido por el del puente: “quedan tantas losas por poner”, “llevan ahí dos operarios lijando la barandilla toda la semana”, “están pintando ya los cables”, “¿viste que tuvieron que sacar otra vez éstas de aquí?”, “ a ver si van acabando, sino…”… Ya somos expertos ingenieros todos. Y LA OBRA NO TERMINA. No he escuchado a ninguno de los gobernantes locales pedirnos sinceramente disculpas a todos nosotros por las molestias que nos está causando esta situación. Imagino que pensarán que con dirigirse a nosotros en periodo preelectoral tendrán suficiente.

Como dije, en principio estas molestias se asumieron como necesarias, “el que algo quiere, algo le cuesta”. Pero ya han pasado TRES MESES desde que se cerró el paso, y creo que, no tratándose ésta de la obra de El Escorial, y reclamando el respeto que los gobernantes deben guardar a TODOS los vecinos,  contribuyentes y también votantes, de esta Villa, es hora de decir que ESTAMOS HARTOS.

No entraré en valorar la capacitación de la empresa que resultó adjudicataria de la obra. Me imagino que estará suficientemente acreditada en el expediente municipal. Tampoco en los culpables de los sucesivos retrasos, ni en la necesidad de pagar informes externos. Me da absolutamente igual. ¡¡¡ACABEN LAS OBRAS DE UNA SANTA VEZ!!!. NO SE PUEDE TENER SECUESTRADA A UNA PARTE DE LA VILLA durante tanto tiempo.

¿Debemos promover una recogida de firmas para que nos hagan caso, o quizás encomendarnos a la Virgen del Carmen para que las obras terminen antes del 16 de Julio?”.

 Pues ahí queda la protesta de los vecinos del Fuejo

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