Besullo despidió al último protestante. Se encontraban en la localidad desde 1.871

MERA.- Vista de Besullo
MERA.- Vista de Besullo

 Estoy casi seguro de que si alguien efectuase una pequeña encuesta requiriendo a nuestros estudiantes de Secundaria y Bachillerato un breve sobre los protestantes en Besullo nos llevaríamos una negativa y descorazonadora sorpresa. Quizás alguno haya oído algo a sus abuelos o al profesos, o leído un apunte en alguna reseña periodística, pero poco más.

Y si ello es así, que estoy convencido que lo es, mucho más lo será el hecho de que haya pasado totalmente inadvertida para ellos y otros tantos adultos del concejo la desaparición de la última de las personas que profesaban la citada religión en Besullo. Dina Rodríguez, de 81 años de edad, falleció el lunes seis de enero. Con ella desaparecía el último protestante de la localidad canguesa y la peculiaridad que la ha definido desde la segunda mitad del siglo XIX: ser el pueblo de los protestantes.

La aldea natal de Alejandro Casona fue la cuna asturiana de los pastores de la fe evangélica, los protestantes, desde el año 1871. En la aldea se estableció una comunidad religiosa  en una época en la que era muy difícil salirse del rebaño católico, “y cuenta la historia que aquellos pioneros tuvieron no pocos problemas y presiones por parte de las autoridades religiosas y civiles de entonces”.

Dina era hija de Daniel Rodríguez, de Casa Xuacón,que fue el último pastor protestante de los Rodríguez de Besullo que ejerció como tal y que falleció en el año 1984.  Desde ese momento, la casa dejó de ser el lugar de culto de la parroquia protestante. De Daniel sí tienen recuerdos muchos de los vecinos de la comarca y, aunque tan solo sea de oídas, del concejo, pero todos ellos ya de edad avanzada. Desde la muerte de su padre Dina siguió viviendo en la fe de sus mayores y a ello era ayudada por los pastores protestantes de las congregaciones asturianas que acudía a visitarla regularmente.

Durante años ese hogar sirvió para formar a los más pequeños en una fe diferente, que fue ganando adeptos con el paso del tiempo. De hecho, de sus pupitres y su interpretación de las sagradas escrituras salieron algunas personas de renombre en la sociedad española, como Marina Rodríguez, la primera farmacéutica que se licenció en España, en el año 1900.

En los últimos tiempos Dina estaba impedida físicamente debido a los achaques propios de la edad. Siempre contó con la ayuda de los vecinos que le echaban una mano en cuantos menesteres de la casa y su funcionamiento era necesario.

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