¡Qué vienen el lobo!. No, no, ya vino; y para quedarse. Los vecinos del suroccidente comienzan a sentir miedo ante la presencia de manadas en los pueblos

 

Pepe R. Vecinos de Merillés
Pepe R. Vecinos de Merillés

Son ya muchos los pueblos de los concejos del Suroccidente asturiano en que el cuento de “Pedro y el lobo” ha dejado de tener vigencia. El ancestral grito de alarma de los pastores “que vienen el lobo” para advertir a toda la comunidad del peligro ha dejado de tener vigencia. No hace falta avisar. El lobo está, como si fuese un vecino más, y con ánimo de quedarse. Ya sé, ya sé que los ecologistas de alfombra y todo terreno para el fin de semana se ponen de lo nervios con estas cosas, pero más razón tienen los vecinos de los pueblos, casi todos pequeños ganaderos o jubilados ya mayores, que se ponen también de los nervios por los daños que efectúan sobre sus cabañas ganaderas y el miedo que generan en los pueblos.

Sirvanos en este caso de ejemplo la aldea de Merillés, en el concejo de Tineo que han decidido acercar a los chavales a clase en coche ya que la continua presencia de lobos en las proximidades de las viviendas les ha metido el miedo en el cuerpo

Y están cerca, cuentan, que en la madrugada del pasado domingo llegaron a vivir  un momento de especial angustia cuando una manada de lobos atacó a dos potros a sólo veinte metros del pueblo. Luis Marcos López asegura, entre los cabezazos de asentimiento de otros vecinos que “…eso no lo habíamos visto nunca en la vida. Los tenemos ya en el centro del pueblo y no sabemos qué hacer porque nadie nos hace caso”. Él miso ha sido afectado ya que no hace ni dos meses que atacaron a su ganado y le mataron una vaca, Aún no se  si la van a pagar o no, no nos ha dicho nadie ni palabra y aquí  estamos”, explica. En esta ocasión, los animales atacados pertenecen a otro vecino, Isaac Cuervo.

Han sido ya muchos los vecinos que han tenido  problemas con los lobos. De hecho, apenas queda alguno en la aldea que no tenga alguna anécdota que relatar, algún encuentro desagradable o episodio con los lobos como protagonistas y, como no, alguna baja entre sus animales.”Antes había yeguas y caballos por los montes; ahora ya no hay nada porque te lo cepillan todo. Acaban con todo”, afirman rotundos y un tanto cabreados

Luis Marcos López plantea esta pregunta a los periodistas: “¿Y si hay que salir, de noche, a ayudar a un vecino porque se le puso de parto una vaca? Todos sabemos que los tenemos en la puerta, que los tenemos en frente de las casas. Es algo que yo no sé si tienen en cuenta los que mandan”

Y al igual que los vecinos de Merillés, los de otros tantos pueblos del concejo tinetense como los de Allande, Cangas del Narcea o Ibias quieren dejar claro que tienen miedo y que la situación no deja de empeorar para ellos a medida que pasa el tiempo, pues no es ya que los lobos ataquen a sus animales en el monte o en prados lejanos, es que llegan hasta la misma puerta de sus hogares en la búsqueda de sus presas.

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