CANGAS DEL NARCEA.- Ramos: una feria de las de antes

 

 Feria

Nadie se lo esperaba. Ya desde primeras horas, la afluencia de vehículos al recinto ferial de La Himera comenzó a llamar la atención de los paseantes y caminantes del Paseo del Vino. A eso de las diez y media el lleno era absoluto dentro y fuera. Dentro, las reses tenían que ganar espacio apretándose unas con otras. Fuera, los vehículos se desparramaban por caminos y subían a  las aceras en busca de sitio. Un prao cercano fue habilitado como aparcamiento.

Cerca de setecientas reses se concentraron en el ferial. Probablemente los paisanos duplicaron esa cantidad y con los vehículos sucedió otro tanto. Ganaderos, tratantes y visitantes tan solo se mostraron de acuerdo en una cosa: se estaba viviendo una feria como las de antaño. En el resto ya saben ustedes: “Cada uno cuenta la feria según le va en ella”

Hacía muchos años que no se vivía una feria tan multitudinaria como la de este año. El tiempo también acompañó y los precios notaron un ligero repunte que augura una recuperación en próximas ferias tanto para las vacas de vida como para el de carne. En el ferial, aunque en menor cantidad, también hubo presencia de ganado equino.

El ambiente era muy animado y los tratos se aceleraban. Cerca de las once arrancaba el primer camión de cuatro eje lleno de terneros. Antes ya lo habían hecho otros más pequeños. El tráfico de salida continuó hasta cerca de la una, hora en que se cerraban los ultimo tratos.

Si animado era el ambiente en el interior de las instalaciones no lo era menos en el exterior. El paisanaje iba y venía, la música de acordeón y el sonar de las tonadas y asturianadas salía potente de uno u otro puesto. Los ganaderos probaban el sonido de las chuecas (campanilos y cencerros) de uno y otros tamaños con los que diferenciarían y localizaría a su ganado en el monte una vez llegado el buen tiempo.

El bar estaba a tope y el mero hecho de ser muchos creo que animaba a todos. Saludos y despedidas y presencia también de “madrileños” (madrilanos) que se distinguían por las corbatas generalmente mal anudadas y los trajes que “cantaban” enormemente entre las reses.

Ramos cierra las cuadras y abre el camino hacia el monte del ganado, con ello los ganaderos experimentan un más que necesario ahorro en el mantenimiento y engorde del su ganado. Que la próxima feria supere a esta o, al menos, la iguale.

2014-04-12 10.27.25

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