CANGAS DEL NARCEA.- A modo de ejemplo: Nuestro derecho a decidir

 DSC_4390

-Y dime Xuan. Desde tu larga experiencia ¿podías aclararnos qué es en concreto eso del derecho a decidir tan de moda últimamente?

-Permíteme cuntapeiro que, al estilo de aquel don Juan Manuel de la primera época del castellano, te conteste  con un ejemplo cual aquellos que Patronio ponía al Conde Lucanor para que éste sacase sus propias enseñanzas. Escucha pues:

 

Cuentan y dicen los cronicones que existió antaño, allá cuando aún ni siquiera existía la radio, otra Asturias distinta a la de ahora, próspera, dinámica y feliz.

Sucedió entonces que en uno de sus concejos más extensos llamado Cangas del Narcea, apareció una corriente de inconformismo. No se sentían suficientemente valorados en el conjunto de la región y el gobierno de ésta no tenía en cuenta su singularidad, especialmente a la hora de repartir los dineros, o no tener en cuenta la grafía tx, su signo lingüístico distintivo en la lengua cooficial y cuasi obligatoria llamada también bable.

Este inconformismo, aunque era minoritario, fue adoptado por determinados grupos que vieron en el mismo una forma de agarrarse de por vida a una serie de prebendas, también llamadas chollos, que enriquecerían durante varias generaciones a ellos y los suyos sin dar un palo al agua. Con malas arte y mucha verborrea especialmente envuelta en discursos de sentimentalismos espurios supieron embaucar a parte de la población que, totalmente obnubilados, siguieron a su políticos, más bien politicastros, en la creencia de que en Oviedo no se les reconocía su singularidad, probadamente demostrada, y que les diferenciaba notablemente de los habitantes del oriente, el centro y hasta del propio occidente. No digamos de Tineo.

Así las cosas y como quiera que el gobierno no atendiera sus peticiones de mayores ingresos, menos impuestos, más ayudas y menos cargas; así como emplear como lengua únicamente el bable cangués, decidieron ejercer su derecho a decidir y someter a votación su separación, la secesión, de Asturias. Como quiera que el gobierno no les autorizase argumentando que este derecho en cuanto a la integridad de Asturias lo debían de ejercer todos los asturianos y no solamente ellos, montaron en cólera y, a su manera, realizaron una especie de referéndo, sin censo, sin urnas, sin componentes de mesas independientes, sin interventores, sin representantes de la administración y al que había que responder sí o sí. Ganaron y así lo celebraron.

Días después, al gobiernín instalado en Cangas le llega una demanda de la zona de Sierra para ejercer su derecho a decidir por cuanto no están de acuerdo con pertenecer al concejo cangués ya que ellos tienen una singularidad especial que no se les reconoce en la aplicación de sus derechos. Precisamente en aplicación de esa singularidad piden mayores ingresos, menos impuestos, más ayudas y menos cargas; así como reconocer sus peculiares vocablos  como lengua. Al no ser atendidos decidieron ejercer su derecho a decidir y someter a votación su separación, su secesión, del concejo de Cangas. El ayuntamiento cangués les negó el derecho y entonces decidieron hacer exactamente lo mismo que antes había hecho Cangas con respecto a Asturias. Ganaron y así lo celebraron.

Lo más curioso es que en el vecino concejo de Tineo estaba ocurriendo lo mismo. El concejo se separó de Asturias y Navelgas de Tineo exactamente con los mismos argumentos que los cangueses de Sierra.

La región quedó dividida: Asturias, Cangas del Narcea, Sierra, Tineo y Navelgas en virtud de la aplicación del derecho a decidir.

Mas, cuando ya nadie se lo esperaba, al gobiernín de Sierra llega una petición de Mieldes reclamando su singularidad con respecto al resto de Sierra y su derecho a decidir su independencia de ella exactamente con los mismo argumentos empleados anteriormente por unos y otros. Se les niega, pero siguen el mismo camino del referendo a la carta como quienes a ellos se lo niegan habían hecho anteriormente con respecto a Asturias y Cangas. Mieldes se independiza de Sierra e igual sucede en Navelgas con Barzanallana todo ello en virtud del derecho a decidir de cada uno de ellos.

La antigua Asturias se estaba convirtiendo en un conglomerado de cuasi tribus caminando hacia la prehistoria a pasos agigantados.

Pero faltaba algo. Un buen día, al consejo tribal de Mieldes llega una petición de Casa Marcelo solicitando su independencia en virtud de su derecho a decidir  y puesto que no se les reconoce sus derechos y singularidad. Y otra vez toda la parafernalia. Y los de Casa Marcelo se independizan del resto de los vecinos. Ellos conforman su gobierno y sus ciudadanos y fijan sus derechos y que les paguen sus deudas.

Dos días después, Antón plantea a sus padres su derecho a decidir e independizarse de ellos puesto que no se le reconoce su peculiaridad con respecto a sus hermanos. Se constituye en candidato, presidente de  mesa y votante y se declara independiente aunque deja a cargo de sus padres todos los gastos pero dejando intacto su derecho a decidir.

 Y hasta aquí el ejemplo. Saca tu pues con tu propio entendimiento la enseñanza de esta historia y donde puede llevar el derecho a decidir  mal entendido y ejercido tan solo por unos pocos.

 

 

 

.Comparte en tus redes sociales
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Pin on Pinterest
Pinterest
Share on Tumblr
Tumblr

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.