CANGAS/BERZOCANA.-Desacuerdo en política y fútbol. Acuerdo en el comer

jamon Dicen, y yo lo comparto, que en cuando se junta dos españoles surge el desacuerdo y cada uno quiere imponer sus propias decisiones.

Cada uno de los españoles, cada uno de los cangueses, tinetenses o allandeses y berzocaneigos tenemos tomadas de antemano nuestras propias decisiones u opiniones y ya puede predicar el otro que no nos va a apartar de ellas de ninguna de las formas. De ahí que el dinero que los políticos se gastan en campañas electorales y mítines sea dinero regalado al aire ya que se organizan para los ya convencidos de cada partido, que son los que van, y que van a votar a los suyos, hayan hecho lo que hayan hecho o digan los otros lo que digan. Y esto alcanza su máxima expresión si de discusiones de fútbol, motos, coches o cualquier otro deporte se refiere. Aquí, en estos temas, todos y cada uno alcanzamos la calificación de excelencia sin ningún tipo de discusión

-¿Me lo vas a decir a mi?. Yo se de esto, chico; solemos decir orgullosos al que discrepa de nuestra idea futbolera o de la inclinación con la que Alonso debió de entrar en el achicán.

Pues bien esto ha cambiado. Una encuesta realizada a nivel nacional por la socióloga Cecilia Díaz, de la Universidad Oviedo, ha determinado que casi el noventa por ciento de los españoles se muestren satisfechos con lo que comen. Vamos casi unanimidad en que comemos bien. Lo sorprendente, dice la socióloga, no es ya que se muestren satisfechos sino que, “a pesar de lo que pueda parecer, somos mucho más homogéneos a la hora de comer que en política, fútbol, o casi cualquier otro ámbito”.

Haga usted la prueba y seguro que tras una buena comida de un grupo de berzocaniegos, tinentenses o cangueses dirán convencidos: “bueno, comer se comió bien, ahora ya veremos”.

Y no lo dice la encuesta pero, si es invierno u otoño, la unanimidad a la hora de elegir suele ser también homogénea casi en todos. A la hora del café ya es otra cosa. Con los cafés ya pasa casi como en el fútbol: cada paisano un estratega, cada paisano un café personal.

Y digo yo, y a ustedes se lo trasmito, ¿por qué no proponemos a los alcaldes de la zona que celebren los plenos ante una buena mesa y planteen los problemas con cada plato?

Quizás se adelantaría bastante aunque , eso sí, todo debe estar resuelto antes del café; si se llega a él ya vendrá de nuevo el batiburrillo y el ¿Me los dices a mi?. Yo se de eso se un rato, chico.

 

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