CANGAS DEL NARCEA.- La Fundación Oso Pardo recibe en Corias el premio Natura 2000

 oso

En el Parador Nacional de Corias, la Fundación Osos Pardo (FOP) recibió el  premio concedido el pasado 21 de mayo en Bruselas, el Premio Natura 2000 en la categoría de “Conciliación de intereses y percepciones” por su proyecto “Un entorno social favorable para la conservación del oso pardo” tras imponerse entre cerca de un centenar de candidaturas.

Tres meses más tarde, una representación de la Comisión Europea se ha trasladado a Cangas del Narcea “para escenificar la entrega del premio al territorio y entregarlo personalmente” en un acto que cuenta con representantes municipales de esta localidad, así como de las vecinas Villablino y Somiedo, además de delegaciones de diversos colectivos implicados en la conservación del oso.

“Cuando empezamos en 1992, no podíamos imaginar todo lo que habríamos conseguido veinte años más tarde”, reconoce Palomero, para quien la clave del éxito se basa en “buscar aliados y no limitarse a denunciar y montar bronca”.

“Conseguir un ambiente social favorable a la conservación del oso sólo ha sido posible gracias al consenso: es un trabajo lento, de mucho hablar, de mucho trabajar con el territorio y de ir implicando e integrando a la población local, pero merece la pena porque funciona”, resume el presidente de FOP.

Un ejemplo son las Patrullas Oso, distribuidas en las regiones oseras más importantes de la Cordillera Cantábrica y compuestas por vigilantes/monitores de ambos sexos que reciben formación específica y son equipados con material de comunicaciones, óptico y de montaña.

“Son gente de la zona, con cariño por su territorio” y se ocupan de múltiples tareas, desde la vigilancia y seguimiento de las poblaciones de oso hasta la lucha contra el furtivismo y el apoyo a programas de investigación.

También trabajan en la educación medioambiental, “actividad que desarrollamos sobre todo con los críos y a través de las Casas del Oso”: cuatro centros de interpretación del animal “además de puntos de atracción tanto educativa como turística”, ubicados en Pola de Somiedo (Asturias), Liébana (Cantabria), Isil (Lérida) y Verdeña (Palencia).

Según los datos de la FOP, casi 73.400 escolares han sido atendidos durante estos años en diversas charlas, rutas, ferias y talleres en un trabajo que Palomero califica de “muy satisfactorio”.

Otro logro es la mejora en la lucha contra el furtivismo en colaboración con el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA), la unidad especializada de la Guardia Civil en la lucha contra los delitos medioambientales y en favor de la conservación de la Naturaleza: hasta 151 furtivos han sido denunciados y más de 1.500 lazos ilegales, retirados.

Los resultados de todos estos trabajos están a la vista pues, cuando se creó la fundación en 1992, “había entre 70 y 90 osos en el norte de España, en dos poblaciones separadas e incomunicadas, con cifras a la baja…, mientras que el último trabajo de genética que hemos publicado demuestra que tenemos ya entre 250 y 300 ejemplares, con movimiento y comunicación de osos de occidente a oriente”.

En Bruselas
En Bruselas

Palomero cree que se puede mejorar más: por ejemplo, “la barrera de infraestructuras entre León y Oviedo debería ser más permeable”, no sólo para los plantígrados sino también para otras especies de fauna, gracias al emplazamiento de nuevos viaductos y túneles.

También reconoce que “nadie sabe cuál es el número ideal de osos que debería haber…, aunque hemos comprobado que ahora mismo caben más, con áreas aceptables para su recolonización y desarrollo”, si bien “nos interesa la capacidad de carga socioeconómica, más que la carga ecológica; es decir, que los animales estén bien y protegidos, y al mismo tiempo no causen problemas en los establecimientos humanos.”

Uno de los proyectos más recientes de la FOP es la conservación de osos en los Pirineos y para ello “tratar de reproducir en Cataluña el mismo ambiente social generado en la Cordillera cantábrica…, es difícil, pero no tenemos prisa”, concluye.

 Por su parte, la consejera María Jesús Álvarez anunció que la pretensión de su área es “potenciar los recursos naturales para que sirvan como desarrollo” y conseguir así que la recuperación del oso “sea un elemento valorado positivamente por las comunidades locales”.

Entre los diferentes sectores representados en el debate se pidió celeridad a la hora de pagar los daños provocados por el oso, así como un criterio claro para su valoración, en el caso de los apicultores y ganaderos. El sector del turismo busca más formación a través de un manual de buenas prácticas para conseguir beneficios del oso y no afectar a su conservación, así como una ordenación de permisos.

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