LA FOTO Y SU PIE.- Un abrazo eterno

 

Foto: Mera
Foto: Mera

Cuentan los cronicones de la aldea que allá, hace miles de años, dos pequeños brotes surgieron junto a la vera del camino a Socarrera cuando ni siquiera era tal. Las lluvias y soles los hicieron crecer y el amor surgió entre ellos. Un buen día, rayos y truenos parecían romper los montes y quebrar los prados. El viento huracanado doblaba y zarandeaba a los pequeños arbolillos que, temblando, se abrazaron el uno al otro. Y entones se juraron amor eterno y así quedaron, abrazados, para toda la eternidad.

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