¡Y VUELTA LA MULA… A LA MONTAÑA!

De Acebo y Jara trae hoy a sus lectores un artículo de Marcos Verano referido a las carreras de montaña y las continuas interferencias y presiones que determinados grupos ecologistas efectúan sobre las mismas

 

Otra vez, incomprensiblemente, les están tocando las narices a los organizadores de una Carrera de Montaña. Esta vez le tocó la china al Maratón de Peñamellera.

Y seguirán así, tocando las narices, aprovechándose de la desunión que hay entre organizadores, participantes, federación, ayuntamientos interesados, etc… para seguir acrecentando su capacidad de influencia y decisión.

Mientras cada organizador tenga en mente el “ande yo caliente y que se arregle el resto de la gente”, esta tropa/geotropa, irá subiendo día a día el tono de sus exigencias e intentando ampliar su ámbito territorial de influencia. Ellos sí son un verdadero lobby de presión que, lamentablemente, no encuentra un contrafuerte unido y solidario que les plante cara ante la administración regional.

Y que nadie se equivoque, pruebas que hoy en día se pueden considerar “libres de pecado” por no estar en un parque natural o en un entorno protegido, acabarán teniendo restricciones porque llegará el día que los corredores, a nuestro paso, molestaremos a los terneros recién nacidos e incluso nos constituiremos en un grave riesgo de aborto para las vacas que no hayan llegado al sexto mes de gestación.

Si a la ya de por sí lamentable medida de limitación del número de inscritos, teniendo en cuenta que se llega a prohibir el paso por sitios por los que cualquier día de verano lo hacen ¿cientos, miles, de personas? sin ningún tipo de control, le sumamos la pérdida de ingresos que para una zona supone el privar de acercarse a unos cuantos corredores (y acompañantes) que desayunarían, comerían y en el mejor de los casos dormirían dejando “divisas” en los establecimientos de la zona, no sé a que esperamos TODOS los interesados, para constituirnos en ese lobby a que me refería anteriormente, un grupo numeroso y fuerte, luchando por el bien común, por el futuro de las Carreras de Montaña y, cómo no, por el respeto y el cuidado de la naturaleza.

Hay muchas medidas coercitivas, mucho más respetables que la prohibición plena, que servirían para garantizar el respeto al entorno natural:

– Fianza económica a las organizaciones, que sirviese para asegurar que el día después del paso de una carrera el entorno va a estar como el día antes de la misma…

– Prohibición total y absoluta de realizar señalizaciones mediante pinturas en piedras o árboles…

– Prohibición de participar en posteriores pruebas a los corredores incívicos…

– Control riguroso en las salidas de las pruebas de, por ejemplo, el número de geles que lleva un corredor para contar los envases vacíos a su llegada a la meta… o incluso inscripción del dorsal correspondiente con rotuladores permanentes en los propios envases, antes de la salida…

– Prohibición de realizar avituallamientos con vasos desechables, latas o botellas…

– Prohibición de salir de la zona de avituallamiento “hasta que no se acabe el plátano” para evitar que después de una zona haya 100 metros de mondas…

O nos ponemos las pilas o los de esta tropa/geotropa, nos acabarán merendando.

¡¡¡PUXA LAS CARRERAS DE MONTAÑA!!!

 

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