Del Acebo a Guadalupe. De Asturias a Extremadura

El Paseo a las diez de la mañana

Día de Asturias. Y de Extremadura. El sol ha querido sumarse a las efemérides y ha intentado madrugar. A las nueve de la mañana me acompaña Narcea abajo camino de la villa. En la Regla de Perandones decide abandonarme y se esconde tras la niebla. Apenas un par de vehículos en la carretera. La villa se despereza lentamente entre la neblina. En la Refierta, cuatro personas toman café en la terraza del único bar abierto. Gloria, la maestra, llega en ese momento y también se sienta. En el quiosco, Fátima aguarda la llegada de clientes Aún es temprano.

El Paseo se encuentra desierto. Ni siquiera veo coches en el cruce con la carretera del Acebo. Han desaparecido aquellas colas de antaño que hacía necesaria la presencia de un guardia. Quizás es que aún es pronto para subir hasta el Santuario.

Rememoro el paso de los barrenaos (peregrinos) por Berzocana camino de Guadalupe. Algunos pasarían ayer, otros saldrían de madrugada. Y de los grupos de caballista confluyendo en Cañamero para llegar a Guadalupe a la hora prevista.

En la panadería Manín un cartel reza. “Abrimos en Borracán”, allá en el camino del Acebo para que los peregrinos se pertrechen de pan, empanadas y dulces.

Compro la prensa e inicio el camino de vuelta a Larna. El sol vuelve de nuevo a mi encuentro. Se agradece.

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