La foto y su pie.- Rincón

Llega un frío sibilino cabalgando a lomos del aire. Deja atrás el Colaillo´el río y curva introduciéndose entre las hojas de la palmera a la que arranca ligeros quejidos de protesta.

Abraza su soledad de invierno la Calle Jonda aplastada por los imponentes muros de la iglesia que, curvándose con el perfil del ábside, busca salida hacia la Plaza.

Aguardan cerrados los balcones la luz y el bullicio veraniegos. Y mientras enero agota sus últimos días, el frío atenaza soledades físicas y vivenciales.

En Berzocana, las calles y la vida invernan sus soledades de hoy envuelta angustias del mañana. Corre el riesgo de que todo sea un invierno continuo

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