SUROCCIDENTE.- 59 urogallos en la comarca

Un estudio refleja que quedan 292 urogallos en España, de los que 59 se ubican en la comarca Fuentes del Narcea

El grupo de trabajo creado tras la declaración del urogallo cantábrico como especie en situación crítica presentó en Oviedo los resultados de la primera estimación poblacional de la especie. El estudio revela que quedan al menos 292 ejemplares y que sobreviven en un área de distribución de 350 kilómetros cuadrados de la cordillera cantábrica.

Los datos evidencian el estado de severa amenaza que atraviesa la especie y la necesidad de reforzar las medidas de conservación por parte de las distintas administraciones, que trabajan ya en acciones sobre el terreno para mejorar la supervivencia de los individuos y en la construcción de un segundo centro de cría en cautividad, en León, que se unirá al que ya funciona en Asturias.

En el desarrollo del censo han participado equipos del Gobierno de Asturias, la Junta de Castilla y León y el Ministerio para la Transición Ecológica. Además, se ha contado con la colaboración de la Fundación Patrimonio Natural de Castilla y León, la Fundación Tierra Ibérica, la Fundación Oso Pardo, SEO/BirdLife y Tragsatec.

El estudio, elaborado a partir de análisis genéticos y estimaciones poblacionales basadas en modelos estadísticos, ofrece por primera vez un valor numérico de referencia para comparar las tendencias demográficas del urogallo y medir las acciones de conservación.

De los 292 ejemplares contabilizados, aproximadamente dos tercios serían machos y una tercera parte, hembras. El 79,5% urogallos se encuentran en Castilla y León, distribuidos por las comarcas de Alto Sil y Omaña, y el 20,5% restante se localiza en la vertiente asturiana, principalmente en el Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias. No se han encontrado indicios de presencia en zonas orientales de la cordillera cantábrica.

Los resultados del análisis muestran una situación preocupante. El área de distribución de la especie en primavera, período en que se realizó el muestreo, se extiende por aproximadamente 350 km2, continuando la tendencia regresiva observada desde las estimas del área de distribución de la década de 2000, que no contaban todavía con análisis genéticos.

El escaso número proporcional de hembras es igualmente síntoma de una población con problemas de conservación: a pesar de que existe un posible sesgo en el hallazgo de hembras durante el censo, resulta inequívoca su escasez, lo que evidencia su mayor vulnerabilidad ante las amenazas existentes y el condicionamiento que este hecho implica para la mejora de los parámetros de productividad y crecimiento poblacional.

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