La foto y su pie.- Promesa de abundancia

 

Se inicia el verano lleno de promesas frutales. El rojo de las cerezas se abre a la mañana canguesa y a los ojos de paseante matutino. Sale el sol a acariciarlas y las rams, pletórica de fruto, parecen inclinarse al paso del caminante que llega de la villa a Santa Catalina.

¿Son guindas o cerezas?. Se ha perdido el referente rural y cada vez son menos quienes las distinguen. Aún no han madurado del todo y mientras allá por tierras extremeñas, en las Villuercas, se esperan ya con impaciencia las picotas, aquí esperamos ya la primera cosecha

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