NARCEA.-Santarbás, en Sierra, cuenta con muy devotos cofrades

2019

A caballo entre los santos católicos Gervasio y Protasio, y Baco, la fiesta de Santarbás es capaz de reunir en el alto del mismo nombre, en la comarca de Sierra y en el concejo cangués, a cofrades venidos de los más diversos puntos de los concejos vecinos dispuestos a rendir pleitesía a unos y otro sin pararse mucho en distinciones.

Cada 19 de junio hasta hace unos pocos años, y el sábado más cercano desde los más recientes los vecinos de las aldeas de Santiago de Sierra, Bruelles, Ciérades, Nando, Sillaso, Tandes, Llamas del Mouro, Mieldes, Anderbe, Pambley o Jarceley, entre otros, compiten en presentar mayor y mejor número de viandas y reunir en torno a su mantel el mayor número posibles de comensales.

 

Sintesis del paso de los años

Es la de Santarbás una pantagruélica romería en la que nadie se queda sin comer sea cual sea su origen o procedencia. Es un canto descomunal y descarado al colesterol y una enorme y disparatada exaltación del gocho en todas y cada una de las formas en que cada parte puede ser presentada para su consumo. Y si cuenta la leyenda que la campa donde la romería se transforma en enorme mantel está regada por la sangre de miles de moros allí derrotados y muertos en la llamada batalla de Lutos, ahora el rojo de la realidad lo ponen los cientos de litros del vino de la comarca que allí se consumen regando viandas y enormes hogazas muchas veces, sino todas, amasadas y horneadas en las propias aldeas.

De mantel a mantel compiten chorizos cocinados y en crudo, jamones, lomos, andollas, longanizas, costillares, choscos, butiellos, churrascos humeantes, enormes chuletones y crujientes chuletillas comidos a navaja abierta sobre una cuarta cuadrada de pan. Y para finalizar grandísimos brazos de gitana, enormes potas de arroz con leche, tartas de todos los tipos y flanes temblorosos que no encuentran acomodo en el empinado terreno. Chupitos, copas diversas, anises y coñases y el café capilé cangués que asienta estómagos alterados al decir de sus muchos devotos. Ya con la modorra agalvanando el cuerpo, un farias pone fin a la opípara comida.

Mediada la tarde, los santos Gervasio y Protasio descansan de nuevo en su ermita tras la ruidosa procesión efectuada entre manteles y sabedores de que no pegarán ojo hasta ya llegada la madrugada por cuanto los romeros bailarán y danzarán hasta caer exhaustos en manos de Morfeo. Las vacas que han participado en las feria dormitan hace tiempo en sus establos y el eco del último volador se pierde de la mano de una olvidada y desafinada nota de la orquesta.

Capilla de Santarbás

¡Buen provecho!

José Luís R. Mera

Al inicio de los noventa

.Comparte en tus redes sociales
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Pin on Pinterest
Pinterest
Share on Tumblr
Tumblr

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.