La última procesión asturiana del Carmen… y San Telmo

Una improvisada escapada a la costa en un fin de semana puede llevar al habitante de tierra adentro a encontrase con prestosas y tradicionales fiestas tal ocurrió a este escribidor en San Juan de la Arena.

Estaba el día guapo y decidimos parar en San Juan a tomar un café aún sin haber determinado cual era nuestro destino final. Que el tiempo y el momento decidiesen.

El caso es que comenzamos a notar un aumento del tráfico que se acumulaba ya a la entrada de la villa. Una calle cortada, gente por las aceras y sin aparcamientos a la vista. Nos dirigimos hacia la zona de la ría que se encontraba animadísima. Por los pelos y con el aparcamiento reservado del puerto abierto para la ocasión pudimos dejar el coche.

Sonó un volador y al fondo vimos gran movimiento. Una procesión dije vislumbrando entre cientos de cabezas una pequeña imagen. Decidimos acercarnos. Efectivamente, una imagen de la Virgen del Carmen portada por marineros avanzaba entre las gentes la gran mayoría ataviada con trajes regionales de la marina.

De pronto, la sirena de la lonja ululó en el aire dando la bienvenida a las imágenes. Y digo imágenes porque tras la de la Virgen avanzaba otra de un pequeño santo al lado de una reproducción de un gran velero.

¿San Roque? .Dudé al verlo con un palo en la mano, Pero no me cuadraba. A su lado había un barco. La sirena seguía ululando y un gran grupo de vecinos, y sobre todo vecinas y nños, comenzó a extender una gran red delante de las imágenes. La levantaron y comenzaron su avance delante de las imágenes a la vez que comenzaban a sonar gaitas y tambores. La procesión comenzó su camino hacia la iglesia. Recordé que la presencia de esa red en la procesión había sido motivo años atrás de una gran polémica entre los vecinos y el párroco que no quería su presencia en la procesión pese a ser un elemento tradicional y más que simbólico en la misma,

-Oiga, ¿quién es el santo?

Una mujer me miró con cara de susto ante mi ignorancia. ¡Quién va a ser: San Telmo!

Y entonces recordé. Efectivamente San Juan de la Arena celebraba la festividad de San Telmo con una procesión que es la última del año de las marineras que se celebran en Asturias.

Lo más curioso es que el santo se llamaba Pedro González nacido en Frómista (Palencia) en 1.190 y fue conocido comúnmente como San Telmo.

Ordenado sacerdote, y tras ejercer como canónigo en Palencia, ingresó en la Orden de los Predicadores como fraile y se distinguió por su locuaz retórica. Acompañó como capellán al rey Fernando III. Se le honra como patrono de los marineros, aunque nunca fue reconocido formalmente como tal. Suele representársele junto a un barco. Y el palo que a mi me parecía no era tal palo, sino una antorcha representando el marinero “fuego de San Telmo”

Llegaba la precesión a la iglesia y, distanciados, sonaba un volador tras otro.

-Habrá una descarguina, me dije. Y me fui hacia el lugar donde salían los voladores.

-Un hombre se hallaba junto a un muro. A unos cuatro o cinco metros de donde tiraba, recostados sobre el muro, tenía unas dos docenas de voladores, no más. Cogía uno del montón y se alejaba; lo colocaba en la tabla que portaba en la mano izquierda y disparaba. Sin prisa alguna iba de nuevo hacia el montón, cogía otro volador y volvía a coger distancia para lanzarlo. Y eso fue todo, no pude evitar una sonrisa.

No quiero ni pensar el rebote que se hubiese cogido la Virgen si en lugar de llegar la de La Arena, hubiese llegado la nuestra.

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