La foto y su pie. ¿Me das fuego?

¿Me das fuego? Y el firmante hubo de ponerse de puntillas para llegar al cigarrillo de Avello. José Luis Avello Sierra, hijo de Noé el del Juzgado, solía decir en sus presentaciones canguesas.

 

Vivimos muchas aventuras, historias e historietas en aquellos años de expansión en Cangas. Éramos como la “i” y el punto. Ambos teníamos dolores en las vértebras; él de tanto mirar para abajo y yo de tanto hacerlo para arriba. Un año teníamos todo preparado para en el carnaval disfrazarnos de Tip y Col; hasta el guion de nuestras intervenciones con sucedidos y puyas sobre Cangas y los cangueses. Pero a Nel Cuesta, que tenía que traernos los disfraces de Oviedo, le falló la memoria y se dio cuenta de que los había olvidado cuando llegó al Reguerón. No puedo ser.

Oye Avello, ¿crees que aún estamos a tiempo? Podría ser los próximos carnavales.

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