La foto y su pie. El Hotel Truyta

Permanece la piedra en su dureza al tiempo.  Dormitan los años anclados en un pasado que fue esplendoroso. Ventanas sucias y desvencijadas en habitaciones que fueron testigos de años de esplendor e intimidades de paso. Restos del bar que fue en sus bajos, La Descarga que bajo los cristales de cada una de sus mesas desplego cuantos artículos escribió este plumilla sobre la Descarga y el desfile del Jefe durante muchos años. El fuego acabó con todo.

Como guiño a la crueldad del destino, un aparato de aires condicionado pone contrato a la miseria del olvido de quien fue grande: El Hotel Truyta

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