La foto y su pie.- Nostalgias en el encierro

En estos días de confinamiento obligatorio, la soledad revive nostalgias y clarifica recuerdos de otros tiempos ya idos que, irremisiblemente, se van perdiendo en los recovecos de la memoria.

Y en esta mañana de nieblas asturianas y silencios largos en las calles vacías, me he trasladado de un salto, cual si poderes diabólicos como el Cojuelo tuviese, a las sierras de la Villuercas que custodian Berzocana.

Me he sentado en un cancho y dejado que la vista se pierda montaña abajo entre jaras, brezos y escobas para, dejando atrás la azulada mancha del agua que saciará la sed del verano, sobrevolar el pueblo esquivando la torre para irme diluyendo entre las encinas de las dehesas camino de Trujillo como hace el agua que desde estas mismas sierra abastece a la monumental ciudad.

Hay silencio en el paisaje vacio y silencios en las casas llenas. Pero no nos desanimemos, calentará el sol, se llenarán las calles y las casas permanecerán vacías a la espera tan solo del reposo de sus moradores.

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