NARCEA.- La inauguración de Onda Cero

Rafa Lorenzo y Mera en 1991 en la emisora

Permítanme los lectores que traiga hoy hasta aquí, y con ello a algunos de nosotros como protagonistas, esta efemérides. Y es que un joven cangués, que quería ser locutor, me preguntó uno de estos días que si yo ya trabajaba en Onda Cero desde pequeño.

Tal me da que alguno de ellos, de los jóvenes, creen que esta emisora nació con la propia villa cuando la realidad es que tan solo tiene 29 años recién cumplidos. Les cuento a unos y refresco la memoria a otros:

El 24 de mayo de 1.991, en los salones del Zaycor, en el Reguerón, se celebró el acto oficial de la inauguración de la emisora Onda Cero en Cangas del Narcea, aunque esta venia ya emitiendo desde hacía unas fechas. Numerosos invitados, pertenecientes al mundo de los negocios, la política y otras diversas actividades, compartieron un vino español en un ambiente distendido y alegre. Cuatro azafatas colocadas en la entrada obsequiaban a las damas que llegaban con un clavel y a los caballeros con un mechero.

A los postres, quien esto escribe, como coordinador de los servicios informativos en la villa, dio la bienvenida a los presentes, con un “Por fin todos juntos” que, dada la situación de tensión política local que se vivía en esas fechas trajo después su coletilla repitiéndose en uno y otro lugar según qué casos o reuniones. Pero eso es otra historia.

Seguidamente tomó la palabra el director regional de la cadena, Alfonso Fuertes, quien agradeció a todos la acogida dispensada  y la confianza en ella depositada. Uno a uno fue presentado a los hombres y mujeres de la casa que en ese día se habían dado allí cita para celebrar el acontecimiento. Por Cangas del Narcea, el propio Mera, Recaredo Rodríguez, de publicidad, y el tinetense Rafael Lorenzo, de redacción. Por Luarca, Darío Martínez; por Oviedo y Gijón locutores como Maribel Lugilde, Marta, o Javier Díaz; técnicos como Germán, o publicitarios como Cuesta; amén de otros muchos que llegado el momento dieron rumba a la noche al trasladarse a la discoteca que presentaba un magnífico aspecto.

Por allí andaban todos los colaboradores de la emisora en Cangas muchos de los cuales se hallaban también integrados por aquel entonces en la revista La Maniega. Amador Otero, que ese día había dejado las rutas de los fines de semana en el mismo cajón del saxo; Ángel Álvarez, que al final no encontraba los puntos ni las íes de su colaboración semanal; Rosa Caballero que había cambiado las ofertas de ocupación juvenil por la música rap; el veterano Basilio Garrido que alardeaba de sus orígenes vaqueiros ante Alfonso Fuertes y José María González, Azcárate, que tenía problemas de tono con una pañoleta ajena sin que tantos años después hayamos podido saber cuál era exactamente el problema.

Fue un día simpático que ahora nos trae agradables recuerdos de actos y de personas. También hubo un momento de tensión que acabó en preocupación primero y en relajación muy comentada después y que trajo enristradas muchas otras anécdotas al respecto. Resulta que uno de los cangueses presentes, de natural enamoradizo y de presto requerimiento, se subió inesperadamente a la plataforma en que se pinchaban los discos y bailaban unas animadoras a una de las cuales abrazó por la cintura requiriéndola impulsivamente de amores, amores que debían de ser allí mismo correspondidos. Hubo revuelo, alguna carrera y al final se logró calmar al enamoradizo galán.

Y aquí seguimos, contándoselo a ustedes como una más de las anécdotas que ha venido configurando el día a día del concejo.

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