¿Yo? Los otros, los culpables son los otros

Los otros. Y no. No piensen mis lectores que me ha dado un aire y me he pasado con armas y bagajes a la crítica cinematográfica y les voy a hablar de la película “Los otros” de Amenábar. Queden tranquilos.

Más bien vengo a referirme aquí a esos otros que están frente al nosotros. “Nosotros y los otros”. Y viene ello a cuento por cuanto me ha llamado mucho la atención, y seguro que a ustedes también, el hecho de que aquellos a quienes desde distintos medios de prensa, radio o televisión, se les requiere para que expresen su opinión sobre el mal llamado “desescalamiento” se comporten siempre desviando el mal hacer hacia los otros

A cualquier pegunta que se les efectúa siempre apuntan la culpabilidad hacia “los otros”.

-¿Qué opina usted sobre la desescalada? ¿La estamos haciendo muy deprisa?

Y el inquirido se coloca en postura televisiva y dispara: Sí, creo que sí, la gente no cumple y se han lanzado todos a la calle. Yo voy a dar un paseo, pero salgo lo imprescindible. Y así uno tras otro descargan culpas sobre los otros: la gente, los vecinos, los que vienen de otros lugares…siempre los otros

Y más allá una joven explica con desparpajo y sin mascarilla como, otra vez los otros, no cumplen nada y van de acá para allá sin mascarilla. Y aclara: a mí es que se me olvida, pero la gente no hace caso. Otra vez la gente

Y una enjoyada mujer denuncia que ella y muy pocos más guardan las distancias requeridas; que los vecinos, que la gente, que los otros en definitiva, no cumple ni uno con la norma y que les da exactamente igual. Los otros, siempre los otros son los incumplidores.

Y aquí bien cerquita, en nuestros bares y cafeterías, los dueños y empleados se enfurruscan, cuando no se encabronan, ante aquellos que hacen de su mascarilla un sayo y de la distancia de seguridad un amén, importándoles  no ya un pimiento, sino una docena de ellos, que los trabajadores con sus mascarillas y artilugios de desinfección se afanen en hacer bien su trabajo por nuestra seguridad. Y de nuevo son los otros los que incumplen.

Y denuncian los dueños y empleados de la hostelería local no ya el continuado incumplimiento de las normas de acceso y de estar en los establecimientos, que también, sino el descaro, la mala educación, la impertinencia o la prepotencia, con que contestan al requerimiento de que se coloquen la mascarilla o que guarden las distancias. Menos mal que son los menos. Hay muchos otros que sí cumplen

-A mí no me obligaba nadie a hacer nada. Eso son tan solo cuentos de los políticos. Yo no contagio a nadie ni molesto nadie… y de ese tenor vienen a ser los razonamientos que con prepotencia lanzan a la cara del que les atiende.

A mí no me digas nada, díselo a los demás. Y entra el cliente sin mascarilla y se coloca raudo junto al que está dentro no dejando entre ellos ni la distancia de un cigarro y cargando contra los requerimientos que desde detrás de la barra educadamente le hacen.

-Son los otros amigos. Son los otros los que ni cumplen ni quieren cumplir Cumplamos todos: los otros y nosotros, nosotros y los otros

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