CANGAS DEL NARCEA.- Carteristas en la feria

Como consecuencia de la pandemia que sufrimos ha habido múltiples negocios que se han visto negativamente alterados en su funcionamiento por unas u otras causas. Una de ellas ha sido sin duda el distanciamiento obligatorio entre personas que ha afectado especialmente a los carteristas, hombre y mujeres de manos ligeras y hábiles, que te limpiaban en un decir amén no solo la cartera, sino el reloj o cualquier otra cosa de valor.

En los últimos años sus campos de actuación vienen siendo el metro, los festivales de música y otro tipo de concentraciones multitudinarias. Pero no hace aún muchos años, estos “artistas” tenían un especial campo de actuación: las ferias ganaderas.

Y en este tipo de acontecimientos se llegaban hasta Cangas en aquellas más significadas donde hacían de las suyas junto a los trileros, aunque éstos ya más cercanos en el tiempo. Cuando los mercados ganaderos estaban en La Vega aún acudía en buen número, dado que lo estrecho y limitado del terreno disponible apretaban al personal en poco espacio y esto favorecía a los amigos de los ajeno. Con su traslado a las nuevas instalaciones de La Himera desaparecieron prácticamente.

Pero vamos a viajar en el tiempo. En la Feria de la Cruz de 1.932, amén de los cangueses de todo el concejo, se concentraron en la villa gentes provenientes de los de Belmonte, Salas, Tineo, Ibias, Degaña y otros, amén de tratantes y ganaderos procedentes de toda la zona de Laciana. La feria se desarrolló en su normalidad, y como he podido constatar en todas cuantas aquí se han celebrado en los últimos cuarenta y cinco años que cubrí en mi calidad de corresponsal de varios medios, fue muy mal tanto para los vendedores como para los compradores, alegando siempre los primeros precios bajos y los segundos demasiado altos.

“De espectáculos y comercio ambulante estuvo ese año la feria casi carente de ellos, habiendo abundado, en cambio, los timadores”.

 Así los describía un voluntarioso redactor: “Los timadores, ya señores de auto, raudos y con la mayor frescura, se presentan en las ferias a aligerar los bolsillos de los incautos o poco avisados, pero en Cangas les desbarataron el plan, aunque robaron unas carteras en las primera horas de la feria.

Y nos describe lo que ahora definiríamos como `el operativo´. “Apercibida la Guardia Civil y los municipales de semejantes huéspedes en la villa, procedieron enseguida a su busca y captura, habiendo detenido tres de ellos, sin que se les encontrara dinero alguno, aunque sí herramientas de operar”.

Y sigue describiendo: “A altas horas de la noche tuvo noticias el sargento de este puesto, señor Bolívar, de que muy cerca de la casa que llaman “del crimen” y que está más debajo de Chandeu, se encontraba allí parado un auto un tanto sospechoso. Allí se dirigió una pareja de guardias y allí detuvo al chófer, que con ellos y el auto dieron en Cangas a poco más de media noche. En el auto se encontraron diferentes prendas de vestir y calzado, para el pronto disfraz”.

Pese a lo poco importante que nos pueda parecer ahora el asunto aquí narrado, no debía de ser así en aquel entonces por cuanto continúa el relator: “Pro como faltasen aún dos o tres desvalijadores por detener, el señor Bolívar puso en juego al chófer detenido, quien, con el mismo auto, se dirigió camino de Luarca, en donde detuvieron otro de los pájaros y lo trajeron a Cangas.

A este nuevo pez le fueron encontradas, mil doscientas y pico de pesetas; las que alguno creen fueron las robadas el día anterior, ya que a un feriante le faltaron, con la cartera, ciento veinticinco pesetas; a otro trescientas setenta y cinco; y a otro, setecientas cincuenta, habiendo cortado a éste y al primero el forro delantero del chaleco”

Y al final pasa a narrar la conclusión sobre el robo de la para entonces tan importante cantidad de dinero: “A los tres días de la feria fue puesto en libertad al chofer detenido más debajo de Corias; pero el automóvil quedó depositado en un garaje. Días más tarde también fueron puestos en libertad dos de los timadores de la banda, quedando los otros tres procesados, para quienes se pide fuerte y crecida fianza en metálico y personal, y como parece ser no hay quien se preste a ello, es seguro pasarán enjaulados unos cuantos meses”.

Note elector de como de un suceso que ahora despacharíamos en dos o tres líneas, el redactor conforma un artículo prolijo en descripciones y que nos retrata una época de este concejo cangués.

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