La foto y su pie: Sombras de misterio

Decae la tarde en la Sierra y buscan los ojos el horizonte que colina tras colina marcan en las distancias las dehesas.

Con las últimas luces, o quizás las penúltimas, los alcornoques juegan a dibujar sombras mitológicas con el espacio y los contrastes de ramas que se acomban y retuercen surgiendo misteriosas entre retamas unas, y otras como de la nada, que se quedan colgando de un imaginario vacío de la Naturaleza que juega con nuestra vista, las sombras y la luz.

Se apagan los verdes y, abajo, en la vaguada, Berzocana se encoje sobre sí misma buscando el refugio de su gran templo ante la llegada de las sombras que, poco a poco, oscurecen sus calles y difuminan en las alturas su torre.

Monótonas, a lomos del viento, las campanadas del reloj llegan hasta el paseante que, reconfortado por el momento, continua su camino hacia la villa

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