De los conocimientos del virus y nuestra necedad

Este virus, que no sé muy bien si tiene 19 años, lleva el número 19 de entre ellos, o apareció en el 19; es un experto, mucho más que esos que dice el gobierno que tienen y que luego resulta que no tiene.

El caso es que, tras efectuar una gran tanda de estragos en los meses anteriores, decidió tomarse unas vacaciones de mayo a septiembre. Tras recuperarse ha vuelto a la carga con renovadas energías y muchos más conocimientos; conocimientos geográficos, sociales, económicos, y de otros diversos calibres. Y aunque dicen que la ironía y la retranca son a veces difíciles de expresar y percibir,  estoy convencido de que, aún dentro de mi torpeza al respecto, ustedes sí lo hacen. Y con finura. Atentos pues.

En reuniones de seis personas, el bicho sabe que no puede actuar y no actúa, pero si hay siete o nueve, entonces se desata y ataca con toda su parafernalia vírica, que es mucha.

Está dispuesto a ayudar a la hostelería, pero no a los bares de copas. Es por eso por lo que no sale hasta las doce, y regresa a casa a las seis. El resto del tiempo se queda quietecito en su domicilio y deja vivir en paz al personal que puede ir de uno a otro bar o alternar de esta o aquella manera

Es un tanto clasista. Viaja a pie o en coche, pero nunca en transporte público, y mucho menos si éstos son de mucha utilización como el metro o los autobuses. En los primero casos ataca con todo, en los segundos se retrae y se muestra prudente en su hacer y recogido en su rincón. Ya les digo, este virus es inteligente y un buen ciudadano, cumple las normas que los gobernantes dictan a rajatabla e incluso, al contrario que nosotros, las entiende.

Fíjense de nuevo: Es muy peligroso con los ancianos, médicos y personal sanitario, pero evita cuidadosamente a los políticos y se guarda muy mucho de atacarlos con fuerza. Un pequeño acercamiento, una insinuación y continúa su marcha en busca de nuevas víctimas que estén dentro de los, parámetro marcados por los gobiernos pues en esto el virus en muy suyo y cumplidor.

Y tiene también su lado bueno, tal parece que ha logrado acabar con otras muchas y peligrosas enfermedades pues, si uno se fija, percibe que han desaparecido los infartos, el cáncer, los ictus, los trasplantes… De nada de esto dan cuenta informativos ni telediarios que se saturan y nos saturan con el dichoso, pero a la vez cumplidor, Covid. Incluso ha cerrado las urgencias y UVIS solo para él y nos obliga a guardar cola en el exterior de los Ambulatorios

¿Y que me dicen de sus conocimiento geográficos?

Sabe perfectamente hasta que sitio puede llegar si por ejemplo de Asturias y Galicia se trata:

-Hasta aquí es Asturias, estamos confinados, no puedo seguir hasta Santiago para lograr la compostelana, se dice el bicho parando en seco en el Puente de los Santos o en el límite entre Grandas y Negueira.

Y es que este virus es muy, pero que muy respetuoso con las autonomías y sus embarulladas en incomprensibles fronteras y normas. Debe ser el único que las entiende y aplica porque el resto del personal andamos a uvas al respecto. No sabemos ni si vamos ni si venimos, si estamos aquí o allí, si de la raya para acá se puede pero desde la otra raya no se puede, si son galgos o son podencos, si somos tontos o nos toman por tales. El bicho, el bicho es el más inteligente.

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