Benjamín Alba, Corias, viñas, vinos y vivencias

Las viñas, la vendimia, las uvas, las bodegas, el vino… todo ello conforma una especial forma de ser y existir de muchos cangueses. Y tinetenses.

Tal es el caso de Benjamín Alba que, nacido en Tineo, es capaz de sentir y actuar cual si natural fuera de ambos concejos a la vez. Y no es que tenga “el corazón partido”, es capaz de tenerlo entero en ambas partes.

Y es que Corias signó el alma de Benjamín para siempre. Allí encontró a Marta, el gran amor de su vida, y a la que sigue añorando tremendamente en cada tiempo y lugar, pero muy especialmente cuando se llega a la conventual localidad canguesa y pasea por sus viñedos. De alguna manera, ambos están viviendo esta aventura de viñas y vinos en especial comunión, sin barreras de ayer ni hoy, ni de vidas o ausencias.

Y Benjamín está a punto de presentar ante todos nosotros un especial libro que reúne imágenes entrañables de las vendimias de 2017 y 2010 en “La Huerta Nueva”, así como aquello que nos acerca a los entresijos de “La Zorrina” en 2018. Todo ello en Corias. Les hacemos un pequeño adelanto.

 Y nos dice entre las preciosas imágenes que pueblan el citado libro que “vendimiar es mucho más que recoger las uvas en el momento propicio; vendimiar es festejar y compartir alegría, la bondad de la Naturaleza en un ciclo interminable en el que se confunden producir y celebrar

La tierra generosa de “La Huerta Nueva” y “La Zorrina” abrigaron sus raíces; el sol y la lluvia de Corias se encargan de darles la forma de racimos tintos y dorados. Hoy es el día, hoy cada uno alcanzó su esplendor.

La viña Nueva está tan solo a unos pasos del Monasterio. Sus muros de piedra sostienen años de trabajo, cepas de albarín blanco, rosales y muchos recuerdos.

Hoy se reúnen muchas manos amigas que entre sonrisas y tijeras van recogiendo con delicadeza los racimos que la vid se esmeró en formar durante todo un año permitiéndonos ser testigos de cómo el esfuerzo se convierte en vino

Benjamín Alba es generoso, meticuloso y detallista con su tierra, es por ello, que se puede reconocer en cada sorbo de sus vinos como todo el esfuerzo ha valido la pena.

Mientras en EEUU Thomas Edison presentaba el telégrafo de dos vías, en la villa de Corias Edulfo Jiménez vendía a su hermano Juan la finca que hoy denominamos “La Zorrina”. Esta venta data del 6 de marzo de 1892 por un importe de 45 pesetas. Hoy es propiedad de Benjamín Alba”.

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