Cangueses que triunfan: Diego Castilla
El emprender una actividad requiere determinación, el decir iniciar el desarrollo de una empresa, por pequeña que sea, o simple que parezca a los demás, añade a ello riego y entrega
Pues todo ello asumió el cangués Diego Castilla. Este ingeniero de telecomunicaciones trabaja en el Centro Tecnológico de Automoción de Galicia (CTAG). Pero no se conformó y decidió emprender un innovador proyecto. Durante el confinamiento de marzo se dio cuenta de que las cajas de pizza podían ser un buen soporte en el que incluir anuncios publicitarios. Pensado y puesto en marcha. Podía compaginar los dos trabajos
Ideó aprovechar las cajas de pizza personalizándolas y asesorar y proporcionar servicios digitales con el objetivo de aumentar la visibilidad de los potenciales clientes. Y explica: “El pasado agosto salieron las primeras cajas con 20 anunciantes repartidos entre Oviedo, Lugones, Gijón y Cangas del Narcea. La idea era empezar antes, pero la cuarentena me obligó a posponer el inicio de la actividad varios meses. No obstante, no fue tiempo perdido ya que aproveché ese periodo para comenzar a crear la página web que completa el proyecto. En la actualidad, se publicitan un total de 34 anunciantes, entre los que ya se encuentra alguno de León”.
Pero no imagine el lector que fue todo coser y cantar. Diego hubo de trabajar duro y pelear, pero se muestra contento. “A pesar de las adversidades y de que las ayudas económicas a emprendedores se han esfumado”, reconoce que ha conseguido “mucho más de lo esperado” y ya trabaja en darle un uso a la parte posterior de las cajas, sobre la que se apoyan.
«La idea de aprovechar las cajas al máximo implica imprimir también la parte posterior. Quiero destinar al arte esa parte”. Y explica: “Quiero que artistas y diseñadores puedan plasmar sus obras utilizando ese espacio. Gracias a un código QR impreso en la caja, los consumidores podrán acceder a la información sobre la obra y el artista que aparecerá en la web de mi empresa, Pon&pon, y así los consumidores “podrán disfrutar de un momento de sobremesa entretenido, cultural y divertido”.
Pues vayan desde aquí nuestros mejores deseos para Diego