CANGAS DEL NARCEA.- Tesis doctoral sobre el comportamiento del Albarín Blanco y el Verdejo Negro

Susana Boso, Carmen Martínez y José Cuevas

El ingeniero agrónomo ovetense José Cuevas, especializado en viticultura, ha desenrollado su tesis doctoral sobre el comportamiento agronómico y la incidencia de enfermedades fúngicas en dos variedades de vid asturianas: el Albarín Blanco y el Verdejo Negro.

La investigación, que partió de estudios previos realizados por el grupo VIOR de la Misión Biológica de Galicia del CSIC, que lidera la canguesa Carmen Martínez, ha revelado, entre otros aspectos, que el microclima de la zona ejerce un papel fundamental en el comportamiento agronómico de las dos variedades, la concentración de polifenoles y otros compuestos en la uva y en la incidencia de enfermedades. Eso sí, también se confirma que la viticultura de esa zona “requiere de un manejo de precisión adaptado a cada parcela”, porque el comportamiento no es igual por muy próximas que parezcan las fincas.

La viticultura de esa zona “requiere de un manejo de precisión adaptado a cada parcela, porque el comportamiento no es igual en cada una de ellas”

La investigación se ha prolongado durante cinco años bajo la dirección de Carmen Martínez y Susana Boso, ha añadido además una alerta sobre la “muy negativa interacción de la fauna salvaje circundante “hasta el punto de que se considera “uno de los factores fuertemente limitantes para la producción, sobre todo de Albarín Blanco, en concreto la variedad de maduración temprana, y además en aquellos viñedos donde la uva alcanza un mayor nivel de maduración y calidad”.

Cuando habla de fauna salvaje, el autor de la tesis se refiere sobre todo “al jabalí y a los pájaros». De su observación y estudio se demuestra que «el entorno natural que rodea a los viñedos, sobre todo bosques y zonas sin cultivar, la mayor o menor cercanía a núcleos rurales, la proximidad a cotos de caza… son factores que tienen que ver con el aumento descontrolado de de ciertos animales salvajes, que unido a la falta de otro tipo de fuentes de alimentación para ellos, son causa de este problema. Y no es menor, dice. «Es urgente y fundamental la toma de medidas de control en este ámbito para que el viñedo del suroccidente asturiano pueda sobrevivir».

“Jabalíes y pájaros factores fuertemente limitantes para la producción, sobre todo del Albarín Blanco”

Tanto José Cuevas como los investigadores del CSIC no tienen duda alguna que están detrás de la recuperación de las variedades autóctonas de las vides asturianas y que “el suroccidente asturiano es un sitio único para la producción de un vino único, sobre todo el de albarín blanco, que está al nivel de los mejores albariños o del godello”. Aromáticamente y de sabor son vinos excelentes de una calidad de primer nivel mundial.

Pero en su tesis también deja claro que no todas las parcelas son aptas para la obtención de vinos de calidad en la zona. De la investigación se deduce que “las parcelas situadas en zonas soleadas, ventiladas, en pendiente y con terrenos poco fértiles, han producido uva de la máxima calidad, mientras que las situadas en zonas con terrenos profundos, ricos en materia orgánica, menos ventilados y soleados, producían uva de menor calidad, tardaban más en madurar y la incidencia de enfermedades era, en general, mayor”, y destaca las de Carballo y Acebo Superior e Inferior como las más favorables y Fondos de Villa y Tremado las menos.

Viñas en Cangas

Y acaba su tesis señalando que : “El apoyo a esta zona vitícola singular ayudará a ofrecer alternativas económicas para la zona, además de “evitar la pérdida de biodiversidad en la especie Vitis vinifera que forma parte del patrimonio agrario europeo. Y  servirá también para mantener en producción estos viñedos contribuyendo así a conservar un patrimonio inmaterial ligado a la vitivinicultura del suroccidente asturiano·.

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R. Mera