CANGAS DEL NARCEA.- Se busca regente para el bar restaurante del Acebo

El responsable del santuario del Acebo, en Cangas del Narcea, busca quien regente su bar-restaurante anexo al mismo, cerrado desde hace un año, que considera necesario “para la vida del santuario”. Así lo expresa el sacerdote Juan José Blanco, arcipreste del Acebo, que considera que el servicio que presta el negocio está conectado directamente con la iglesia y que ambos se retroalimentan. “Saber que hay un sitio donde poder comer o tomar algo, invita a venir al Acebo y visitar a la Santina”, asegura.
El templo está inmerso en la celebración de su Año Santo, concedido por el Vaticano coincidiendo con la celebración de sus 450 años de historia a lo largo de los cuales el citado edificio ha venido siendo “refugio de montaña para peregrinos y posteriormente albergue”.
En el siglo pasado, este edificio albergóbodegas, así comotiendas y hospedaje, pasando posteriormente a bar restaurante que mantuvo vinculado durante años el servicio de hostal de montaña perdido en los últimos tiempos. Asimismo, el edificio conserva una pequeña tienda de recuerdos que gestiona directamente la parroquia y que colabora con Cáritas.
Con el objetivo de que se mantenga esa función de servicio a los visitantes al santuario y a los peregrinos, Juan José Blanco hace un llamamiento para que alguien se anime a coger el relevo de un establecimiento que asegura que funciona. Para ello, ofrecen el local con un traspaso con alquiler o bien un alquiler con amortización, ya que está totalmente equipado para ponerlo en funcionamiento.
En el alto del Acebo hay otro bar-restaurante, situado enfrente de la zona del santuario, pero el sacerdote asevera que no es “suficiente” para atender la demanda, ni siquiera durante la época de invierno, cuando entre el 1 de diciembre y el 1 de marzo no se celebran misas.
“En ninguna época es suficiente con un solo bar, los fines de semana de invierno sigue subiendo gente al Acebo y más aún si hay nieve”, señala Blanco, que recuerda que el santuario está situado a casi 1.200 metros y que atrae, no solo al turismo espiritual, sino también al que busca la naturaleza y al familiar.
Esta afluencia de gente se esperan que siga creciendo, sobre todo, a partir de mayo, cuando está previsto que se comience a llevar a cabo el grueso de las actividades vinculadas a la celebración del Año Santo, especialmente las peregrinaciones.




