El crecimiento demográfico viene impulsado por la llegada de nuevos residentes, no por los nacimientos

Asturias ha experimentado desde 2022 un leve pero significativo repunte en su población tras décadas de descenso sostenido. La clave ya no está en los nacimientos, que siguen en niveles bajos, ni en las defunciones, sino en las migraciones. Y en este contexto, hay un fenómeno que llama especialmente la atención: el tradicional flujo de salida desde Asturias hacia Madrid se ha invertido. Ahora, es Madrid quien envía más residentes a Asturias.

El informe elaborado por la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (SADEI) confirma esta transformación. Si durante la década de 2010 Asturias perdía de media 527 personas al año en su relación migratoria con Madrid, desde 2020 la tendencia ha cambiado radicalmente. En plena pandemia, Asturias registró un saldo migratorio positivo de 1.036 personas con respecto a Madrid. En 2023, esta ganancia fue de 858. Es decir, más personas llegaron desde Madrid que las que se fueron a la capital.

Este cambio no solo ha influido en la cifra global del Principado, que desde 2022 ha crecido en más de 9.000 personas, sino que ha reconfigurado el mapa interno de Asturias. Según SADEI, el saldo migratorio externo fue positivo en 71 de los 78 concejos asturianos entre 2022 y 2023. Sin embargo, el crecimiento de población no ha sido homogéneo: solo 20 concejos han logrado aumentar su padrón en ese mismo periodo y, lamentablemente los del suroccidente no están entre ellos.

Los grandes beneficiados de esta tendencia se concentran en el centro de la región, consolidando un eje metropolitano que abarca desde Oviedo y Gijón hasta Siero, Llanera y Villaviciosa. En cifras absolutas, Oviedo encabeza la lista con una ganancia de 5.339 habitantes desde 2022, seguida de Gijón con 2.029. Siero, por su parte, es el único concejo que ha alcanzado en 2024 su máximo poblacional del siglo, gracias a su atractivo como zona residencial intermedia. Villaviciosa también destaca, siendo junto a Siero el único municipio que ha crecido sostenidamente tanto en la última década como en los últimos 20 años.

En resumen, el ligero crecimiento de la población asturiana tiene nombre: migraciones. Y dentro de ellas, el nuevo flujo desde Madrid, tradicionalmente receptor de asturianos, adquiere un valor simbólico y estadístico relevante. Oviedo, Gijón y los concejos colindantes ya no solo retienen población: la recuperan. En una región marcada por un saldo vegetativo negativo crónico, este giro migratorio es, por ahora, el principal motor del crecimiento.

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R. Mera