Campanas y campaneros
Constituida la Asociación Cultural de Campaneros de Extremadura

Se les oye, pero apenas se les ve. En la fiesta del pueblo, el día grande del patrón, incluso en Semana Santa o el Corpus Christi, las campanas extremeñas echan al vuelo. En muchos municipios se accionan con un interruptor. Pero en algunos sitios de la región hay una treintena de personas que tocan manualmente las campanas. Pasan desapercibidos encaramados las torres de las iglesias. Pero no están dispuestos a ser invisibles. Y mucho menos a que esta tradición considerada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco se pierda.
Por eso, la treintena de hombres y mujeres que saben hacer tocar las campanas acabaña de dar un paso al frente al constituirse en la Asociación Cultural de Campaneros de Extremadura. El acto tuvo lugar en Almendral, donde han fijado su sede. Está en el Museo del Pueblo, propiedad del campanero y cronista oficial del municipio, José Joaquín Pérez Guedejo.
Los antiguos monaguillos y los jóvenes aprendices de la escuela de campaneros de Almendral, primera de estas características en Extremadura, junto a la directiva de la nueva entidad, hicieron sondar las campanas para anunciar la celebración de la misa de acción de gracias por la rehabilitación de la parroquia de San Pedro Apóstol. Después firmaron los documentos de constitución.
José María Benítez, coordinador del grupo que ya ha pasado a ser asociación, explica que a él le «gusta tocar las campanas». «Empecé a hacerlo con ocho años en San Bartolomé de Alange y luego recibí un empujón de los grupos que estaban promoviendo el toque manual de campanas para la declaración de la Unesco».
Entonces empezó a tocar fuera de su pueblo y vio que se trata de una tradición agradable con la que «recordaba tiempos antiguos a personas mayores y que lucía muy bien en días grandes como patronales o procesiones». Por eso cree que merece la pena continuar. «Tocar las campanas es un arte peculiar y me pregunté por qué no continuar». Y ahí sigue.

Los campaneros afrontan una nueva etapa tras cerrar un capítulo que comenzaron en 2021, cuando nació el grupo de estos artistas para apoyar la candidatura del Toque Manual de Campanas Español a Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco bajo la coordinación de José María Benítez Carroza, quien preside la nueva asociación. La tradición entró en esa exclusiva lista el 30 de noviembre de 2022, lo que sirvió de acicate para revivir esta costumbre.
Ya son una treintena de personas las que tocan las campanas con asiduidad y cuentan con una decena de colaboradores que promueven la conservación del toque manual de campanas. Su tarea consiste en contactar con párrocos y cofradías, así como ayudar en la organización de las actividades.
Este movimiento se ha despertado en toda la región, aunque con más fuerza en la provincia de Badajoz que en la de Cáceres. “En ambas muchas campanas se han electrificado», explica José María Benítez. Aun así, hay pueblos cacereños como Montehermoso y Sierra de Fuentes que no se han alejado de esta tradición.
Quedan pocos campanarios sin electrificar en Extremadura, como ocurre en Fregenal de la Sierra, donde existen tres parroquias y varias ermitas donde el toque siempre tiene que ser manual.
Esencialmente se busca el mantener la tradición de los toques de campanas y su especiales característica fuera de la “normalización” y uniformidad repetitiva de los electrificados. Hay quien lo hizo en una etapa de su vida y no lo ha dejado, otros que lo han retomado ahora con la declaración de la Unesco, otros que han vuelto para enseñar…». La asociación cuenta con gente joven y ya tienen su propia escuela, fijada también en Almendralejo. Su objetivo es mantener la tradición, por lo que están dispuestos a repetir las escuelas en otros puntos o acudir a aquellos municipios donde haya interesados en aprender.

Para instruirse hacen falta «muchas ganas de subir escaleras», fuerza física para mover las campanas donde así se hace y voluntad para mantener viva la tradición que se hace grande en festivos y fines de semana. También se debe tener oído y capacidad de coordinación. Porque si hay veces en que el campanero está solo, otras se encuentra con varios compañeros en lo alto de la torre. Y todos deben hacerlas sonar a la vez.
Además, la melodía depende de cada tipo de campana y de cada municipio. «La forma de tocar no es la misma en Jerez que en Sierra de Fuentes o en Montehermoso». José María Benítez pone su propio ejemplo: «En Alange somos tres y cada uno toca de una manera en función de cuando ha aprendido a hacerlo».
La junta directiva de la nueva asociación está compuesta por campaneros de Alange, Almendral, Badajoz, Fregenal de la Sierra, Manchita, Montehermoso y Montijo. José María Benítez Carroza pasa de ser el coordinador del grupo que les ha unido en los últimos años a presidente de la Asociación Cultural Campaneros de Extremadura.

El objetivo de la asociación pasa por fomentar la unión entre todos los que conservan esta tradición y contar con respaldo formal para poder lograr más apoyo externo dirigido a la conservación de campanas y su divulgación.
Quieren incentivar que, en fiestas relevantes donde las campanas tengan un papel fundamental, se pase del toque electrónico al manual.
Toque de campanas en Berzocana:




