CANGAS DEL NARCEA.- La Fiesta del Trasiego muestra su reconocimiento a Evaristo y Alicia

Los vecinos de Puenticiella, en Cangas del Narcea, Evaristo Gómez Campo y Alicia Martínez Rodríguez fueron los protagonistas de la inauguración de la tercera edición de la Fiesta del Trasiego del Vino Nuevo, organizada por la Junta Local de Hostelería para dar continuidad a la celebración de la Fiesta de la Vendimia.

“Por su dedicación inquebrantable en la promoción de nuestro concejo y el prestigioso vino de Cangas”, recoge la placa que el presidente de los hosteleros cangueses, José Manuel García “Manolito”, entregó a los homenajeados que desde 1980 se pusieron al frente del bar Luciano de Puenticiella, que abrieron en 1954 los padres de Evaristo, Joaquín y Herminia, a la vez que mantuvieron la actividad agrícola y ganadera vinculada a la casa.

“Estamos muy agradecidos a la Junta de Hostelería por acordarse de nosotros, fue una sorpresa que no nos imaginábamos cuando el presidente nos llamó para vernos”, cuentan los homenajeados.

Una de las características que este galardón es que busca valorar la apuesta por el concejo y la vinculación con el vino. En este caso, el viñedo es parte inseparable del bar Luciano. Durante generaciones mantuvieron unas cinco pequeñas parcelas de viñedo y una bodega propia en la que se elaboraban unos 5.000 kilos de uva que servían para el consumo propio, pero también para vender en el bar, convirtiéndose durante años, sobre todo durante el auge de la minería, en uno de los productos más demandado. “El vino gustaba mucho”, enfatiza Evaristo.

Evaristo Gómez recordaba que tuvo la oportunidad de emigrar a Australia, donde vivía su hermano, pero la noche antes de hacerse el pasaporte se arrepintió y volvió a casa con la decisión tomada de ayudar a sus padres y cuando llegase el momento darles el relevo. Recuerda que entonces había mucho trabajo, tanto en el bar como en la casa, por la forma en la que se trabajaban las tierras. Así que se unió a ellos y más tarde también se incorporaría su mujer.

Era la época del auge de la minería y el propio pueblo era entonces un hervidero de gente, recuerda que en las casas de la localidad se hospedaban hasta medio centenar de mineros llegados sobre todo de Galicia. Un momento de ebullición que les tocó de lleno cuando tomaron las riendas del bar, que siguiendo con lo que había hecho la generación precedente, funcionó sin descanso, día y noche, hasta su cierre hace tres años. De hecho, no recuerdan haber cerrado más que en alguna ocasión muy extraordinaria.

La Fiesta del Trasiego se desarrollará hasta el domingo, teniendo lugar el sábado los actos centrales de la celebración, con numerosas actuaciones musicales a lo largo de la jornada y la escenificación del trasiego tradicional, recuperando cómo se hacía este trabajo antaño, de forma manual

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R. Mera