ASTURIAS  tiene cada vez más viviendas con una sola persona

La transformación que está sufriendo, especialmente en su aspecto negativo, la evolución de la demografía de Asturias, desde el envejecimiento a la llegada de población inmigrante, ha comenzado a dejar su huella especialmente en la transformación de los hogares y particularmente en las zonas rurales en las que cada vez las familias son más pequeñas hasta pasar a predominar la unidad individual; y este rasgo, aunque se da en toda España, en Asturias lo hace de forma más intensa.

Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el Principado se consolida como una de las comunidades donde la tendencia a vivir en soledad es más acusada, el tamaño medio de los hogares en Asturias es de 2,2 personas por hogar, y sólo es menor el registrado en provincias como Zamora, León, Orense y Salamanca.

A fecha de 1 de enero de 2026, las estadísticas del INE reflejan que en Asturias existen 157.855 hogares compuestos por una sola persona. Contando el volumen total de hogares en la comunidad, que asciende a 461.176, esto supone que el 34,23% de las viviendas asturianas tienen un único morador.

En todo caso, esta cifra adquiere su verdadera dimensión cuando se compara con el conjunto del país en el hay 19.746.638 hogares, de los cuales 5.609.134 son unipersonales. Esto arroja una media nacional del 28,4%. Es decir, Asturias supera en casi seis puntos porcentuales la media del país, situándose como la segunda comunidad autónoma con mayor tasa de soledad, solo por detrás de Castilla y León, El contraste con el sur y el arco mediterráneo es muy llamativo. Mientras en Asturias el hogar unipersonal es la norma creciente, en la Región de Murcia, de los 588.624 hogares totales, solo 143.202 son de una persona (24,3%).

Las tablas del INE permiten ver el desarrollo de esta situación en las dos primeras décadas del siglo. La evolución en Asturias hacia los hogares individuales ha sido una línea ascendente y constante desde que se iniciaron los registros actuales. En el año 2006, cuando empieza el recuento del INE, Asturias apenas superaba los 24% o 25% de hogares unipersonales, sin embargo en 20 años ha pasado de un cuarto de la población viviendo sola a más de un tercio (34,2%). En cierta manera, Asturias ha pasado de ser una sociedad de familias a ser una sociedad de individuos. En 2006, vivir solo era una excepción vinculada sobre todo a la viudedad; en 2026, es una realidad transversal que afecta a jóvenes, adultos separados y ancianos por igual.

Así pues, el modelo de familia numerosa pierde peso en Asturias mientras crece con fuerza el número de personas que viven solas. A 1 de enero de 2026, los hogares de tres miembros suman 89.021, una cifra claramente inferior a la de viviendas unipersonales. Más reducida aún es la presencia de hogares de cuatro o más integrantes, que se sitúan en 66.492 y representan la minoría dentro de la estructura residencial del Principado.

Todo este proceso abre nuevos desafíos para las políticas públicas. Con un 34,2% de viviendas habitadas por una sola persona, muchas de ellas de edad avanzada, se intensifica la necesidad de reforzar los servicios de cuidados, la planificación urbana y la red social de apoyo. 

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R. Mera