CANGAS DEL NARCEA.- Todas las Hermandades y Cofradías de la diócesis invitadas a participar en una especial Romería al Acebo
Será el próximo sábado día nueve

Una vez pasado el tiempo del invierno más crudo y las nieves, el Santuario de la Virgen del Acebo, en Cangas del Narcea, se prepara para su «temporada alta» de romerías y peregrinaciones y este año de manera especial, ya que se encuentra viviendo un Año Santo que daba comienzo el pasado 8 de septiembre. La llegada de la primavera anuncia el retorno de estas manifestaciones de devoción popular y la próxima tendrá lugar este sábado, 9 de mayo, a la que están convocadas a participar todas las hermandades y cofradías de la diócesis.
«Se trata de una peregrinación organizada en colaboración con la Delegación episcopal de Piedad Popular y el Santuario del Acebo –explica el párroco de Cangas del Narcea, Juan José Blanco–. Y va a ser una romería como las que se hacen en el Acebo, es decir, subiremos caminando, con varias posibilidades: una, que consistirá en salir desde Cangas, desde la Villa, a las 10,30 h delante de la Basílica. Otra segunda, para los que puedan un poco menos, será saliendo desde Vega la Piedra que es, digamos, el último peldaño antes del Santuario. Ahí reengancharían a las 12 h aproximadamente y por último, aquellos que no puedan caminar, nos veremos ya arriba en el Santuario a las 12,30 h, que es la hora estimada a la que llegaremos todos. Tendremos un poco de tiempo para recobrar el aliento y celebraremos la Santa Misa a la 13,30 h. A continuación habrá una comida de hermandad, todo acompañado por música de las gaitas y animamos a todas las cofradías y hermandades a que lleven sus banderas, sus estandartes etc. para que sea completa».
Año Jubilar
Este Año Jubilar del Santuario de la Virgen del Acebo supone un impulso para la gente de la zona. El párroco de Cangas reconoce que «la gente está muy entusiasmada porque es un reconocimiento. Que un santuario humilde del suroccidente asturiano, elevado en una montaña a 1.200 metros, donde históricamente sus peregrinos han sido la gente humilde de campo, los vaqueiros… el hecho de que se ponga la mirada en él, que Roma conceda un Año Santo, eso es muy importante para todo este mundo, porque se han fijado en nosotros, han puesto la mirada en este pequeño rincón, en esta gente sencilla y es algo muy a tener en cuenta».
Un año en el que se ha llevado a cabo una importante remodelación en el Santuario, deteriorado por el paso del tiempo y las inclemencias y que ha dado paso a una imagen «muy viva y alegre, que a la gente le está sorprendiendo», reconoce el párroco, que incluye entre sus agradecimientos a «Don Francisco García, Presidente de Reny Picot; al Ayuntamiento de Cangas; a los vecinos y devotos, no solamente de Cangas, sino de toda la zona de influencia del Santuario, que es muy grande. A la Consejería, al Servicio de Patrimonio del Principado, que ha colaborado mucho con nosotros también. Y todo esto ha dado lugar a que recupere una imagen que a la gente le está sorprendiendo y que ha hecho brillar al Santuario y sacar un esplendor que es precioso, porque ¿cómo vamos a decir que algo es importante para nosotros si lo tenemos abandonado?».

El resurgir de la Cofradía Virgen del Acebo
Junto con las próximas romerías y peregrinaciones, en la zona se está trabajando por el resurgimiento de la Cofradía de la Virgen del Acebo, especialmente antigua y que llegó a tener más de 20.000 miembros a comienzos del siglo XVIII. Porque la devoción a la Virgen del Acebo traspasa las fronteras asturianas, llegando gente desde León o Galicia tradicionalmente aunque, según el párroco «los que se llevan la palma son los madrileños». «Justo después de la pandemia –dijo–, me encontré con una señora, con cara preocupada, en el entorno del Santuario. Al ver que era sacerdote, se acercó a mí, le pregunté si estaba bien y me contó que venía de Madrid y que su hija estaba ingresada al sufrir un accidente automovilístico. En aquella época aún no le dejaban acompañarla en el hospital. Había sido una accidente muy grave, habían tardado en excarcelarla dos horas y la pobre mujer se acordó de que se abuela, cuando ella era pequeña, repetía con frecuencia «Ay Virgen del Acebo». Metió en Google «Virgen del Acebo», pues no sabía a qué se refería, encontró el Santuario, cogió el coche y se vino. Pensó que si su abuela tenía tanta devoción por algo sería. Al año siguiente, me encontré con esa señora, a la que al principio no reconocí. Venía con su hija. Estaban allí para darle gracias a la Virgen por su recuperación».




