¿Dónde están los salmones? Una crisis anunciada

La pesca del salmón se complica cada vez más en Asturias, donde  prácticamente han desaparecido, al menos en lo que llevamos de temporada. Evidente es que cada vez escasean más los ejemplares. Y dicen los pescadores que, si no se le  pone pronto remedio la desaparición del salmón se ha certificado en Asturias.

Conscientes somos todos de que, pasadas ya más de tres semanas de que se abriese la temporada de pesca no ha sido posible capturar ni un solo ejemplar en los cinco ríos salmoneros asturianos y esta ‘sequía’ ha llevado a la suspensión de la subasta del ‘campanu’ tanto en Sella  como en el Narcea.

En lo que al Narcea respecta, la decisión fue adoptada el pasado fin de semana aunque en este caso había un doble motivo: además de la escasez de salmones, la organización optó por la suspensión tras el fallecimiento del vicepresidente de la sociedad de pescadores de Las Mestas del Narcea, Jesús Fernández, en un accidente laboral.

Esta es la primera vez que se registra la ausencia de capturas. Durante la pandemia del Covid, no hubo subastas públicas por las restricciones sanitarias, aunque sí se pescaron salmones: en el Narcea. Tal es el caso del pescador Íñigo Fernández que pescó un ejemplar de 4,3 kilogramos y donó los 2.000 euros de su venta a la Asociación Galbán.

La subasta del ‘campanu del Narcea’ lleva organizándose desde hace 25 años en Cornellana. Tras suspender la subasta de esta edición, los organizadores han consensuado que el primer ejemplar que sea capturado en el río Narcea sea donadopor el pescador que lo capture al Proyecto Arca, que tiene como objetivo trabajar por la repoblación de este cauce, siempre que el ejemplar llegue con vida al centro de alevinaje de Quintana.

El Ayuntamiento de Salas, la empresa Cosmea y la Asociación de Pescadores de Las Mestas del Narcea han dado al visto bueno a que en este caso el pescado recibirá una compensación de 3.000 euros si cumple con estos requisitos exigidos.

Sea ello lo que fuere, la dura realidad es que el salmón, no llega, que hay malestar, mucho malestar e indignación. Y como suele suceder en estos casos las responsabilidades se piden o se achacan a cado otros por cada unos animando cada cual el ascua a su sardina.

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R. Mera