CANGAS DEL NARCEA.- Brañas celebró el VII Centenario del Privilegio del Real Coto de Leitariegos

Descubriendo la placa

Brañas de Arriba, en la parroquia rural de Leitariegos, vivió este domingo una intensa jornada festiva con motivo de las fiestas patronales de San Antonio, una celebración que este año adquirió un significado especial al coincidir con el VII Centenario del Privilegio del Real Coto de Leitariegos, concedido por el rey Alfonso XI en 1326.

Los actos comenzaron con un homenaje a José Rodríguez Riesco, conocido como el «Marqués de Brañas», una de las figuras más recordadas de la historia reciente del antiguo concejo de Leitariegos. Familiares, vecinos y autoridades descubrieron una placa en su memoria para reconocer la trayectoria de quien fuera secretario del Juzgado y del Ayuntamiento de Leitariegos y una persona muy querida y respetada en los valles del Cibea y el Naviego y en Cangas del Narcea.

La jornada continuó con el tradicional canto del ramo y una misa solemne cantada por el grupo Xaleu, antes de dar paso al pregón, pronunciado por el alcalde de Cangas del Narcea, José Luis Fontaniella, que centró su intervención en el valor histórico y humano de Leitariegos.

«No vengo a hablaros del pasado. Vengo a recordaros que el pasado sigue vivo en vosotros. Porque un pueblo no es solo el lugar donde vivimos; es también la memoria que decidimos conservar», afirmó el alcalde, quien invitó a los asistentes a mirar la historia como un legado vivo que sigue definiendo la identidad de la zona.

Durante su intervención recordó el origen del privilegio concedido hace setecientos años a los vecinos del Real Coto, cuya misión era mantener abierto el puerto de Leitariegos durante el invierno, socorrer a los viajeros atrapados por la nieve y ofrecerles refugio. Recordó que a cambio la población quedó exenta del pago de impuestos y fueron liberados del servicio de armas. Por lo que enfatizó que «sus antepasados no estaban llamados a hacer la guerra. Estaban llamados a salvar vidas», recordando uno de los rasgos que marcaron la historia del territorio.

El alcalde subrayó además que la mayor riqueza de la zona continúa siendo su población. «Los pueblos no desaparecen de un día para otro; empiezan a hacerlo cuando dejamos de valorar a quienes los mantienen vivos», señaló, antes de afirmar que el verdadero patrimonio de Leitariegos «sigue siendo su gente».

José Luis Fontaniella cerró su pregón con un mensaje de confianza: «Siete siglos después, el privilegio ya no vive en un pergamino. Vive en vosotros».

Tras el pregón, vecinos y visitantes compartieron la comida popular, que dio paso por la tarde a la música y al tradicional juego de bolos.

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R. Mera