Menos lobos, más lobos o… ¿cada cual a lo suyo?

De nuevo el lobo vuelve a primera línea en la pugna que sobre los controles que sobre el mismo han de efectuarse mantienen Administración, ganaderos, vecinos de los pueblos y ecologistas, con muy distintos puntos de vista.
Y en esta pugna por ganarse a la opinión pública, la Coordinadora Ecoloxista considera que los actos contra el lobo que está desarrollando la Administración no son sino “matanzas que se han demostrado ilegales”. Así mismo “censura” que se pretenda dar entrada a los cazadores en estas tareas de control “a pesar de que el lobo no es una especie cinegética”. A ello suman su denuncia de que buena parte de los controles se han dirigido contra crías, lo que para el colectivo pone de relieve “una falta de selectividad” en la que se dispara “a todo lo que ven, sin importar sexo, edad o papel en la manada”.
La Coordinadora Ecoloxista recuerda que la sentencia del Tribunal Supremo deja claro que la autorización para dar muerte a ejemplares de lobo “solo es posible cuando constituya la única solución para evitar daños al ganado”, por lo que exige un análisis previo de las alternativas que puedan aplicar razonablemente las explotaciones ganaderas para prevenir los ataques.
El colectivo subraya además que el fallo judicial establece que “la extracción de ejemplares debe ser selectiva, prohibiendo aplicaciones indiscriminadas sobre un número de individuos sin concreción, dado que la muerte de determinados miembros de una manada “puede ser particularmente perjudicial””. En la misma línea, la organización apunta que “está demostrado científicamente que eliminar ejemplares de forma sistemática no reduce los conflictos con la ganadería, sino que por el contrario los incrementa”. Como referencia, recuerdan que en los años en que el lobo figuró en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Lespre) y no se llevaron a cabo controles poblacionales, los daños al ganado “disminuyeron en relación con períodos anteriores”, dicen.
Finalmente, la Coordinadora incide en que “el lobo es una especie en recuperación, que estuvo a punto de extinguirse y aunque haya aumentado su población sigue siendo una especie amenazada que requiere protección.”. A su juicio, “Azuzar el odio al lobo como chivo expiatorio es una estratagema para desviar la atención respecto a los verdaderos problemas de la ganadería asturiana que se relacionan con el escaso precio de la carne y la leche, el aumento de los costes directos y la lentitud de la administración para abonar los daños causados por la fauna”.
Pues ustedes mismos
PD. Asturias alberga una población de unas 50 manadas de lobo ibérico, lo que supone un aumento reciente de la especie en la región. Su presencia genera un fuerte debate debido a los ataques al ganado, lo que ha llevado al Gobierno autonómico a aumentar hasta un 27% las indemnizaciones para los ganaderos y a modificar su plan de gestión para permitir el control poblacional.




