CANGAS DEL NARCEA.- El juzgado da por concluida la instrucción del accidente de Cerredo de 2022 en el que murió un minero y otro resultó gravemente herido

El empresario en el Juzgado de Cangas

Tres años de espera y diez meses después del accidente laboral mortal ocurrido en la mina de Cerredo, en Degaña, en 2022, la Justicia ha dado por concluida la instrucción del caso.

El Tribunal de Instancia de Cangas del Narcea ha acordado que las diligencias continúen por los trámites del procedimiento abreviado al apreciar indicios de posibles delitos contra los derechos de los trabajadores, homicidio por imprudencia y lesiones por imprudencia. En el siniestro, que se produjo tras volcar un dámper que transportaba carbón extraído ilegalmente, falleció Richard Daniel Sander, de 41 años, y sufrió heridas graves otro empleado, al que se le tuvo que amputar una pierna.

El auto, dictado el pasado 14 de julio, dirige el procedimiento contra la empresa Combustibles Asturiana y Leonesa (Combayl), su propietaria, Ana María Rodríguez García; su marido, Jesús Manuel Rodríguez Morán, «Chus Mirantes», a quien la juez atribuye indiciariamente la condición de administrador de hecho de la compañía, y Roberto Valdés González, ingeniero de Combayl y propietario de la empresa Vyntools. Mirantes es el mismo empresario investigado por la otra tragedia de Cerredo en la que murieron cinco mineros en 2025, cuando operaba bajo otra empresa, Blue Solving, que se hizo con derechos del yacimiento tras el siniestro de 2022.

El accidente se produjo sobre las 11.45 horas del 25 de agosto de 2022, cuando los dos trabajadores descendían por una pista asfaltada del grupo minero de Cerredo en un dámper articulado Case 330 cargado de carbón. Procedían del sexto piso de la explotación interior de Mangueiro y se dirigían a la zona de almacenamiento y clasificación situada en la plaza principal de la mina.

El auto recalca que el carbón transportado procedía de una planta de la mina interior «para la que no existe autorización de explotación»El grupo minero se encontraba entonces en fase de cierre y clausura tanto de la unidad a cielo abierto como de la explotación subterránea. Un hecho que se volvió a repetir en la gran tragedia de 2025, cuando, tal y como indican todas las pruebas, Chus Mirantes seguía extrayendo carbón de Cerredo, algo para lo que no tenía permiso.

Al llegar a la altura de la pista del tercer piso, el motor del vehículo se detuvo repentinamente. El conductor intentó volver a encenderlo, pero el dámper comenzó a embalarse por la pendienteLos dos trabajadores saltaron en marcha. Sander, empleado de Vyntools y de 41 años, falleció. Enrique Ramón, trabajador de Combayl, sufrió lesiones de extrema gravedad que obligaron a amputarle la pierna derecha por encima de la rodilla.

El camión se encontraba en reparación y tenía, entre otros problemas, la transmisión y varios latiguillos de los sistemas hidráulicos rotos. El mecánico que intervino en el vehículo el mismo día del accidente dejó escrito en el parte diario: «El camión no tiene suficiente hidráulico, es aconsejable no andar con él aunque funcione correctamente». Pese a ello, las llaves quedaron puestas en el vehículo.

Una inspección técnica posterior detectó 26 deficiencias en los sistemas y subsistemas analizados y emitió un resultado negativo. La máquina, señalaba el informe, no podía ponerse a disposición de los trabajadores hasta que las anomalías fueran subsanadas y se realizara una nueva inspección completa.

La resolución judicial también aprecia indicios de graves carencias preventivas. Los dos afectados realizaban tareas de conducción y transporte que no se correspondían con sus puestos de trabajoy no consta que hubieran recibido formación específica para manejar camiones articulados o convencionales.

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R. Mera