TINEO llenó sus calles de originalidad, música y buen humor
Once fueron las carrozas que participaron en un ameno desfile

Con motivo de las fiestas de San Roque, once carrozas recorrieron la villa entre el entusiasmo de vecinos y visitantes en un desfile en el que hubo espacio para los antiguos oficios asturianos y algunos de los fenómenos musicales del momento, como Bad Bunny, pasando por la selección española.
La música acompañó también al cortejo y ayudó a convertir las calles de Tineo en una fiesta en movimiento. La Banda de Música La Armonía de Tineo, puso ritmo y música a una tarde en la que el ingenio de las peñas fue, una vez más, protagonista. Una de las carrozas recuperó los antiguos oficios asturianos, en una iniciativa impulsada por la Asociación de Festejos de Tineo y concebida como un homenaje a las raíces y, especialmente, a Bustellán.
La propuesta quiso recuperar una parte de la memoria de Asturias a través de aquellos trabajos que durante generaciones marcaron la vida de pueblos y aldeas. Delante de la carroza avanzó un pequeño ‘Pascualín’, acompañado por varios niños representando a las nuevas generaciones.
El calor fue otro de los protagonistas de la tarde. Los termómetros rondaron los 31 grados, una temperatura que puso a prueba a quienes desfilaron durante horas entre disfraces, maquillajes.
Si una de las carrozas miró hacia la Asturias de otros tiempos, otra se metió de lleno en la actualidad. Bad Bunny y su popular ‘casita’ sirvieron de inspiración a Ana Mar Álvarez, de Tineo, y Daniel Martínez, de Llanes, para levantar una de las propuestas más reconocibles y comentadas de la jornada.
En la carroza viajaron alrededor de 20 o 25 personas, muchas de ellas vinculadas a las peñas de Tineo. Y aunque la inspiración partió del universo puertorriqueño de Bad Bunny, el grupo quiso que su particular casita tuviese un marcado sabor asturiano. Así, en lugar de reproducir únicamente a los personajes vinculados a la propuesta original, la llenaron de caras conocidas para el público: Melendi, Blanca Romero, la reina Letizia o David Villa, entre otros.
El garantizar la participación y asegurar el relevo generacional se convirtió en una de las principales preocupaciones de quienes llevan años vinculados al desfile. Detrás de cada carroza hubo jornadas de carpintería, pintura, búsqueda de materiales, confección de disfraces y organización, un esfuerzo que necesitó muchas manos y que no siempre resultó fácil reunir.
Las once carrozas participantes demostraron que la tradición de San Roque seguía teniendo cuerda para rato.




