SUROCCIDENTE y el lobo.- Vuelta a las andadas
“Reponer una novilla te cuesta unos 3.000 euros y por la que pierdes te dan 1.500. Pierdes la mitad”

Ganaderos de Yerbo y Vallamonte, en el concejo de Tineo, han denunciado diferentes ataques de lobos en las últimas semanas. En concreto, en Vallamonte, dos ganaderías han visto cuatro muertes de novillas. Uno de los propietarios, José María Fernández señalaba: “Que te maten una res al año es asumible, pero esto no. Nunca habíamos tenido tantas pérdidas en tan poco tiempo”. En su caso sufrió la pérdida de tres novillas frisonas. “Reponer una novilla te cuesta unos 3.000 euros y la Consejería te da 1.500. Pierdes la mitad”. Su vecino, Iván Fernández, también perdió otro animal. Los cuatro han sido certificados como daños del lobo.
“En Valdés contrataron arqueros con flechas para controlar el jabalí, igual tenemos que hacer nosotros lo mismo con los lobos”, ironiza Fernández, que da cuenta de que los lobos merodean por el pueblo de Vallamonte. “Tienen que ser al menos dos o tres porque uno solo no mata una novilla”, añade. Además, tiene constancia de que en pueblos cercanos ha habido otras pérdidas de terneros y caballos.
En la otra punta del concejo, en Yerbo, el ganadero Raúl Álvarez ha sufrido la pérdida de una cabra, que se suma a un reguero de muertes sufridas en lo que va de año. También fue certificado como un daño de un lobo. “Tengo un cercado virtual y recibí el aviso de mucha actividad a las diez de la noche. Cuando llegué ya habían comido un animal”, señala este ganadero que cuenta con un rebaño de cabras para el desbroce de fincas y montes.
“El animal tenía ocho meses. Me costó 200 euros y me dan 140 euros”, cuenta. Además, pone de manifiesto que los animales estaban acompañados de dos mastines, pero, en este caso, no fue impedimento al ataque.
“Pasa el tiempo y seguimos igual, hay que pedir a la Administración que actúe de una vez. Tenemos demasiados ejemplares de lobo. Dicen que van a extraer 67, pero cuándo y cómo. No cuentan con los ganaderos, ni con los cazadores que conocen la zona para hacerlo”, lamenta este profesional al frente de una explotación de vacas y yeguas.
Desde el pasado abril cuenta doce bajas entre xatos y cabras. Está convencido de que con este panorama es muy difícil que los jóvenes se animen a incorporarse al campo. “Así, se pierde dinero”, lamenta.




