CANGAS DEL NARCCEA.- La «Bestia», que plantó sus reales en el Parque de Los Nogales, ha cumplido un año

La escultura, de 11 toneladas y 13 metros cúbicos de roble autóctono, fue creada por el artista multidisciplinar cangués Francisco Redondo como homenaje a los ganaderos en respuesta al encargo del Ayuntamiento de Cangas del Narcea.

Su propuesta rompedora y conceptual generó cierto debate en el momento de su instalación, pero un año después, Redondo cree que ha tenido una buena acogida por parte del pueblo y que “la gente de Cangas ya la hizo suya”. El artista admite que siempre habrá críticas, pero considera que, en general, la escultura ha sido bien recibida y que también los ganaderos la están acogiendo con satisfacción, especialmente por el homenaje que representa.

A esa aceptación en Cangas se suma, según Redondo, “un interés creciente fuera del concejo”. La pieza comienza a recibir atención en ámbitos artísticos y profesionales, tanto dentro como fuera de España. El artista explica que hace unos meses apareció una publicación sobre la pieza en una página especializada en escultura urbana y que desde entonces ha recibido mensajes y referencias de personas interesadas en conocerla.

También el arquitecto cangués José Ramón Puerto habló recientemente sobre la escultura en un congreso celebrado en La Laboral (Gijón), donde la puso como ejemplo al abordar la arquitectura del concejo y sus elementos productivos, entre ellos la madera.

La escultura representa a una manada de animales en la que se pueden ver cinco patas, dos cuerpos y cinco cabezas. Impresionan sus dimensiones con tres metros y medio de alto, cuatro y medio de largo y dos y medio de ancho, todo ello con un peso de 11 toneladas de madera maciza. Además, la madera de la pieza está tallada intencionadamente con unos surcos y relieves que buscan reflejar en ella el paisaje labrado por los ganaderos a lo largo de los siglos.

Pero la obra de arte tiene la particularidad de que está pensada para que el paso del tiempo también la vaya cambiando, puesto que el roble va modificando lentamente su color y su aspecto a medida que avanza el tiempo. «La pieza está evolucionando de una forma maravillosa», afirma el artista, que explica que la madera ya está cambiando «muy poquito a poquito».

Redondo asegura que la «Bestia» no está pensada únicamente para el momento actual, sino para transformarse con el paso de los siglos. «Me la imagino dentro de 500 años que estará petrificada, con todas esas arrugas, con ese color gris del roble», señala. «El objetivo de la pieza casi no es lo que es ahora, es lo que será con el tiempo», añade.

El artista también destaca la vertiente turística que ha adquirido la escultura. Según explica, le trasladan que son numerosos los visitantes que preguntan por ella y que quieren acercarse hasta Los Nogales para conocerla. Asimismo, ha visto como hay «miles de fotos por las redes de gente que visitó la Bestia».

Redondo considera que este movimiento de visitantes también está repercutiendo en el entorno de la escultura: «Está funcionando como atractivo, sin duda alguna, es un éxito para el barrio».

Tras la creación del monumento a los ganaderos, Francisco Redondo ha seguido trabajando en diferentes expresiones artísticas. Sus últimos trabajos hechos públicos se han centrado en la fotografía. Hasta el pasado 24 de septiembre se pudo ver la exposición «Imágenes profundas», en la galería Eliza Southwood Art, de Villaviciosa. Próximamente, inaugurará otra exposición titulada «Patria», en la galería de arte Amaga, en Avilés.

FOTO: Por la izquierda, los ediles José Manuel Menéndez, Carmen Rodríguez, Francisco Redondo, sus amigos Julio Jiménez, Gil Mathé y el edil Ángel Menéndez, con la «Bestia» un año después de su colocación.

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R. Mera