SUROCCIDENTE.- “Mantener el legado de templos y capillas es muy difícil en estos concejos

El sacerdote Ángel Vilaboa (Avilés, 1989) llegó hace unos tres de meses  a Cangas del Narcea para tomar el relevo de Juan José Blanco, que está en Roma ampliando su formación.

Ordenado en 2018, llega a Cangas del Narcea con ganas de retomar la actividad de sacerdote en las parroquias, puesto que en los últimos años estuvo estudiando Filosofía en Roma. Su objetivo es impulsar los lazos que hacen comunidad y seguir impulsando la catequesis como una ayuda a las familias en la educación de sus hijos.

El sacerdote es consciente de que en una zona tan extensa como el Suroccidente hay muchos templos en todos y cada uno de sus concejos y que éstos hay que conservarlos. “Es de algo que nos quejamos un poco los curas porque hay que administrar muchos templos y hay poca ayuda institucional, aunque todo el mundo tiene la buena intención de ayudar y te facilitan las cosas. Pero en los presupuestos nacionales o autonómicos se destina muy poco dinero a cuidar del patrimonio de los pueblos. Si es la catedral, todo el mundo la quiere arreglar, pero si es la parroquia de no sé dónde, es un problema. Cada vez queda menos gente en los pueblos y las obras cuestan más dinero.

Además, aquí hay más de treinta parroquias y sumando capillas pueden ser más de cien edificios y unos treinta y cinco cementerios, así que no tiene mucho sentido que lo tenga que gestionar una sola persona, se necesitaría un equipo administrativo. En los lugares donde hay una comunidad fuerte tienen empuje y salen las cosas, y son auténticos milagros. En esos casos nosotros acompañamos, evidentemente, sobre todo con el diálogo institucional.

Vilaboa quiere trasladar a los vecinos que la Iglesia está ahí para ayudar en lo que haga falta, sin poner apellidos al ejercicio de la caridad, del amor, en definitiva. Por lo tanto, tiene esa cercanía de no juzgar nada, sino de tender la mano para ayudar.

El nuevo párroco llega a una unidad pastoral con varias iniciativas, como la recuperación de la Semana Santa, ya en marcha y asegura que   “mi idea de parroquia es que es una familia. Entonces, lo que hace una parroquia es construir lazos afectivos entre las personas. Y en este sentido siempre hay más cosas que hacer y por supuesto es importante seguir haciendo crecer los proyectos que están en marcha.

Algo en lo que me gusta centrarme es seguir construyendo la catequesis, para que las familias no la entiendan como un requisito para hacer la comunión, sino como una ayuda en la educación de sus hijos. Se trata de acompañarlos en una tarea tan apasionante pero tan difícil como educar a una persona, aportando valores como la amistad, la lealtad, la honestidad y a desarrollar una sensibilidad espiritual”.

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R. Mera