La rompida canguesa

Crónica de la Descarga

Mucho más allá de las tamborradas de Calanda o Cuenca, Cangas del Narcea rompió ayer la tarde lanzando al cielo más de sesenta mil voladores en ocho minutos y seis segundos. Tras el último estallido un silencio profundo, tan solo roto por el campanín de la ermita de Ambasaguas y el canto de la Salve entonado por los fieles. Fue el final de una galerna acontecida entre las montañas de los valles del Narcea y el Luiña. Fueron 8,06 minutos de un salvaje trepidar de pólvora rompiendo una vez más el cielo y el suelo de Cangas. El estallido de cerca de 60.000 voladores confluyendo sobre los tejados de la villa conforman un espectáculo único.

Fue el acompasado y rápido vaivén de más de seiscientos brazos de cangueses lanzando al aire volador tras volador en una acompasada sinfonía de pólvora. Fue la más trepidante y ruidosa oración que todo un pueblo de interior ofrece a la Virgen más marinera: Nuestra Señora del Carmen. Fue el increíble acontecimiento de la Descarga canguesa.
Ángel Vázquez, presidente de la Peña El Voladorón, que este año cumple sus bodas de oro y fue distinguida con la Medalla de la Sociedad de Artesanos, organizadora y responsable de la Descarga, fue este año el encargado de encender la primera máquina del Prao del Molín tras espectacular tirada a mano que duró tres minutos y treinta y dos segundos. Cientos de voladores que lanzaron al aire con ritmo y cadencia unos 300 tiradores ayudados por otros tantos apurridores , ayudantes, cuya misión es poner en la mano de aquel un volador cuando apenas ha soltado el primero. Fue el momento más esperado por los cangueses durante un año y tras unos minutos de espesa tensión que a los tiradores se les hacen eternos. Minutos que parecen cuartos de hora, según comentaban unos de los tiradores en Los Nogales. Un espectáculo de precisión y destreza que duro tres minutos y 32 segundos.


Con precisión matemática, y tras el lanzamiento del primer volador, el círculo de fuego en torno al puente de Ambasaguas donde la procesión se detiene, se cierra en atronadora galerna. Las primeras máquinas arrancan en el Prao del Molín, En ese mismo minuto arranca la primera del Prao del Molín; los tiradores apuran su ritmo. 5,24, arranca la segunda, 6,27, arranca la tercera. En el mismo tiempo lo hace la de Los Nogales, la del Fuejo en el 6,30 . La tierra tiembla. El acre olor de la pólvora se cuela por todos los rincones. Unos se tapan los oídos, otros gritan sin oír su voz.


El ritmo de explosiones crece y crece cada vez a mayor velocidad. Las lágrimas corren por la cara llena de pólvora de muchos mocetones. Los tiradores terminan sus cargas y corren a colocarse para vivir el final. Es el momento culminante. Los voladores de las tablas suben ululando e inundando el valle de un larguísimo quejido. El corazón de todos se encoge. Y entonces una tremenda explosión sacude cuerpos y suelo. Y se hace un silencio tan profundo como la explosión.
El campanín de la ermita de Ambasaguas suena. Se reanuda la procesión y las lágrimas corren sin vergüenza ni tapujos por la caras impregnadas de pólvora de hombretones hechos y derechos. Se prodigan abrazos y felicitaciones. Cruzando el puente de Ambasaguas un conocido cangués nos desea Feliz año Nuevo La oración de pólvora de Cangas se ha cumplido un año más. Cangas vibró con su Descarga. Apenas unos heridos leves por varas o carretillas caídos del cielo y algún que otra quemadura e los dedos.

Fin de semana y las calles llenas a rebosar. Música y caipiriñas. Y una larga noche y un largo fin de semana.
Plan de Seguridad El Plan de Seguridad que cubre la Descarga de Cangas del Narcea se ha ido reforzando y perfeccionando hasta completar un dispositivo que mueve unas 250 personas, de ellos 100 voluntarios de Cruz Roja llegados desde muy diversas provincias. Un plan que “está perfectamente diseñado y creemos cubre cualquier contingencia, aunque siempre es mejorable pues no hay que olvidar que lo que manejamos es pólvora”, asegura Juan Fernández, presidente de la Sociedad de Artesanos.
El plan ha movilizado a once ambulancias, tres UVI móviles; dos vehículos de intervención rápida, dos puestos médicos avanzados, diversos puestos sanitarios ubicados en lugares estratégicos de más riesgo; un hospital de campaña, y una dotación humana de un centenar de profesionales y voluntarios, a lo que se sumaron efectivos de Bomberos de Asturias, Guardia Civil y Policía Local.
Se diseñó un perímetro de disparo delimitado e infranqueable en torno al centro neurálgico del Prao del Molín. El dispositivo funcionó como un reloj y según precisaba Juan Fernández, la mayoría de la gente colaboró de forma encomiable con todos los participantes en el operativo. Especial mención merecen, precisaba, el comportamiento de los miembros de Artesanos que, integrados en veinticuatro peñas, participaron en la Descarga de Cangas del Narcea.


Media hora antes del comienzo de la Descarga, se prohibió el tráfico por las principales arterias de la villa para que queden libres ante posibles emergencias. También se mantuvo, y así se cumplió, la prohibición de ocupar el puente de Ambasaguas antes de que llegue la imagen de la Virgen, norma esta causó bastante controversia pero que se ha cumplido sin mayores complicaciones. No fue necesaria la intervención de los equipos salvo en pequeñas heridas producidas por la caída de varas o pequeñas quemaduras causadas por los papelinos de los voladores.
Ya en lo noche del 15 ocho peñas ofrecieron a los cangueses todo un espectáculo de luz y sonido valorado por los vecinos y visitantes en todo lo que representó. No son los cangueses partidarios de los fuegos de artificios cadenciosos y pausados al estilo de Valencia. Los posos de la Descarga les llevan a pedir más ruido y es por ello por lo que entre palmeras y candelinas se entremezclan máquinas de voladores y barrenos que amenizan el color y hacen saltar a los jóvenes y no tan jóvenes a media que suben los decibelios y luz y sonido se mezclan en el cielo.
A la hora de cerrar esta crónica las mujeres toman el relevo y las peñas Xarana, Estallido, Polvorilla, Mecha y Madreña toman el testigo para lanzar al aire sus colecciones de fuego y explosiones. No se arredran lo más mínimo y alineadas en sus lugares de tiro lanzarán al aire, a mano, docenas y docenas de voladores con la misma o mayor precisión que lo hacen los hombres. Aquí no hay distingos.
A partir de hoy unos días de serenidad en los disparos, que no en la fiesta, hasta que el día 22 aparezca de nuevo la pólvora esta vez en honor de la patrona, que no es la Virgen del Carmen, como muchas veces se presupone, sino María Magdalena titular de la basílica y la parroquia.
Antonio Ochoa, secretario de Artesanos, destacaba el conocimiento de los cangueses en el manejo de la pólvora, circunstancia que explica que nunca pase nada durante las celebraciones.

Publicado en La Voz de Asturias

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