El Corpus de hoy y de ayer: de la solemnidad a las prisas

En el momento en que, alzando la custodia por encima de sus hombros, el sacerdote se volvía para impartir la bendición, los guardias “rendían armas”, algo que a los monagos aquellos nos entusiasmaba”

El pequeño objetivo de la cámara Web instalada en la Plaza de Berzocana me permitió, como a tantos otros paisanos, asomarme a la celebración de la festividad del Corpus Cristi.
La procesión pasó muy deprisa y tal me dio la impresión que, más que procesionar a la custodia, la llevaban a carreras como si amenazasen abrirse los cielos con tormentas de agua o granizo. Rápidamente me vinieron a la mente aquellas solemnes procesiones de mi niñez oficiando de monaguillo incensario en ristre mientras Lorenzo Canete y Elías Rebollo mantenían en la torre un trepitante duelo de repiques, algo que por cierto repetían en todas las grandes celebraciones religiosas. Ahora la mecánica ha sustituido a los campaneros y lo mismo suenan en un domingo de Pentecostés, en las Fiestas de Agosto, o el Día de los Difuntos.
Me alegra que se siga manteniendo la tradición de los altares. Desde el objetivo de Paulino Muñoz, al que pido prestadas las fotos, me llega el instalado en la parte de atrás de la iglesia, en el arranque de la calle Carreteras, en mi barrio. Y desfilan por mi mente personas y personajes que junto al mismo se concentraban en tal festividad. Ya han desaparecido prácticamente casi todos. Otros se asoman a la festividad desde la nostalgia y el recuerdo. Los lazos con Berzocana se han ido aflojando con el paso de los años y en algunos casos tan solo se recuerda aquello de “de aquí eran mis abuelos”.

El altar de la plaza se colocaba entonces en el mismo lugar que ahora, “en la Audiencia”, bajo el arco que delimitaba la entrada en el ayuntamiento y que en aquellos años era solo el ahora central; los laterales estaban cerrados y dentro había oficinas. En la de derecha estaba el Juzgado de Paz en el que durante algunos años trabajó mi padre siendo Juez de Paz Nicanor Diez “tío Sopinas”.
Pero volvamos a la procesión. La custodia llegaba bajo palio y escoltada por dos números de la Guardia Civil con uniforme de gala en el que destacaban los correajes amarillos. Primero don Delfín Martín Recio, y posterior y especialmente don José Álvarez, entonaba solemnemente con Juan Luís el sacristán:
“Tantum ergo Sacraméntum”, y seguidamente se incorporaba el pueblo, principalmente las mujeres: “Venerémur cérnui: Et antíquum documentum /Novo cedat rítui;/Præstet fides suppleméntum/ Sénsuum deféctui. /Genitori Genitóque, /Laus et iubilátio; Salus, honor, virtus quoque,/ Sit et benedíctio;/ Procedénti ab utróque/ Compar sit laudátio. /Amen.

En el momento en que, alzando la custodia por encima de sus hombros, el sacerdote se volvía para impartir la bendición, los guardias “rendían armas”, algo que a los monagos aquellos nos entusiasmaba. Con una rodilla en tierra bajaban el fusil con sonar de culata y correajes formando un ángulo de unos 45ª con su cuerpo y así permanecían hasta que la bendición terminaba. Los repiques de campanas rodaban por todas las calles del pueblo.
Otro altar que despierta en mi especiales recuerdos era el que tía Pura montaba en la entrada de su casa, en la calle Balcones (¿O entonces era calle Nueva?). Nada más pasar el bar de tío Emilino ya comenzaba a oírse las notas de su pequeño acordeón de botonera entonando el Himno del Congreso Eucarístico de Barcelona de 1.952 sobre un poema de José Mª Pemán y música es de Luis Aramburu: “De rodillas, Señor, ante el sagrario que guarda cuanto queda de amor y de humildad…..”. Al llegar la bendición entonaba con brío la entonces llamada “Marcha Real”, el Himno Nacional. Y mientras la procesión se alejaba la música se iba diluyendo al igual que ahora lo hacen mis recuerdos.

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2 comentarios en “El Corpus de hoy y de ayer: de la solemnidad a las prisas

  • el 12 junio, 2012 a las 21:52
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    Tu relato me ha traído los recuerdos como si estuviera viviédolos en este instante! Qué memoria prodigiosa tienes Pepe,con tanto detalle…Emocionante de verdad,GRACIAS

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  • el 14 junio, 2012 a las 9:43
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    Muy bien hermano, muy bien, yo entonces era pequeño y madre me llevaba en brazos por no tener ni silla de ruedas ni siquiera de los niños, pero me acuerdo de todo.
    En cuanto a las prisas, entonces había dos curas y hoy hay uno para tres pueblos.

    Respuesta

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