Fin de semana crucial para la minería del suroccidente. Alonso propone una rebaja salarial del 30%

 

Alonso y Biaín
Alonso y Biaín

La minería de la comarca suroccidental asturiana se la está jugando este fin de semana. Tras el aluvión de declaraciones, actos, protestas, comunicados y demás parafernalia al uso, el empresario Victorino Alonso ha lanzado un órdago: ha puesto sobre la mesa de los trabajadores una rebaja salarial del 30% para que Unión Minera del Norte (Uminsa) y Coto Minero Cantábrico (CMC), retomen su actividad aunque sea bajo mínimos. Los mineros están celebrando asambleas durante el fin de semana para analizar la propuesta, y a partir de mañana, lunes, si ello se acuerda, retomar las negociaciones.

Sea lo que fuere, a los empleados de Alonso, unos 1.400, todos ellos inmersos en diversos expedientes de regulación de empleo  no les quedan muchas salidas, puesto que de rechazar esta imposición salarial, Alonso ya les ha advertido de que serán despedidos de forma inminente.

Esta no es la primera vez que Alonso intenta recortar costes a través de una drástica bajada de sueldos a los trabajadores. Hace unos meses ya intentó imponer una drástica reducción que, en algunos casos, llegaba hasta el 37,5%,, además de una serie de condiciones laborales restrictivas en todos los sentidos que no se aceptaron. La situación  es ahora si cabe más grave pues la asfixia económica de la empresa podría llevar a un cierre a corto plazo.

 Por primera vez, el grupo Alonso ha reconocido la  deuda que tiene: unos cien millones de euros, y cmo consecuencia de ellos se encuentra en un preconcurso de acreedores. Con esta coyuntura, la denegación por parte del Gobierno de las ayudas a la producción de carbón correspondientes al año 2012 le ha ahogado por comleto. Los 50 millones que dejarán de ingresar por este concepto  (más en torno a otros 60 que ya no iba a percibir por el recorte de más del 60% impuesto por el PP a las subvenciones previstas inicialmente)  obligarán, a que el grupo presente el concurso voluntario de acreedores antes de finales de mayo y la que se llegaría el 7 de julio en el caso de no lograr la viabilidad económica.

En los planes de la compañía que hace poco más de una semana el gerente de Uminsa  Gerardo Biaín, detallaba en León estimaba poder contar en el año 2019 con una plantilla de unos 1.400 trabajadores, que podrían asumir una producción de 2,1 millones de toneladas de carbón al año, 850.000  de explotaciones de interior y el resto, 1,25 millones, de minas a cielo abierto.

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