Larna (Cangas del Narcea): Llegaron las primeras neblinas otoñales

nieblas jpg.

 Son las nueve de la mañana. La pequeña aldea de Larna, en el concejo de Cangas del Narcea (Asturias), ha amanecido envuelta en una tenue neblina tras un anoche de aguaceros.

Me agencio una rebeca y salgo al monte. No se imaginen nada raro. Aquí salir al monte es únicamente descender una docena de escalones, que te bajan de la terraza al camino, para encontrarte de pleno en aquel.

Raisa y Gus, lo perros, me siguen. Corren camino arriba persiguiendo los jirones de niebla que se enredan en las zarzas. No hace frío y las gotas en suspensión se dejan notar en la cara. Silencio.

Abajo, en el valle, la niebla envuelve los montículos y aldeas que se sitúan en sus faldas. No es una niebla densa. Entre banco y banco se abren huecos llenos de la una tamizada luz mañanera. En la hondonada, sobre el río, se adivina más densa al igual que aguas abajo del mismo hacia la villa de Cangas. Por el contrario, las montañas emergen limpias por sobre las blanquecinas concentraciones de nubecillas acuosas. Silencio.

Utilizando mi cuerpo como antena logro captar en mi transistor Onda Cero. Las voces me llegan con muchos ruidos e interferencias: Cataluña, Más, Madrid, Juegos Olímpicos, la Prima de Riesgo, más Cataluña. Desconecto y me dejo envolver por el ruido del silencio.

nieblas2 jpg.

Los perros corren hacia adelante, giran de repente y vuelven a mi altura repitiendo una y otra vez la maniobra. Quizás, cansados del calor, hoy gozan de una mañana distinta y suave. Llego a la llamada Fuente de La Cueta. Hasta el agua discurre hoy silenciosa cubriendo el camino, obligándote a efectuar equilibrios sobre las piedras para cruzar sin mojarte. No es un río, no. Apenas un regatillo de sobrantes que se pierde monte abajo entre prados resecos tras un largo mes  caluroso y seco. De las hojas de los árboles, pobres en fruta, penden brillantes gotillas de agua. De los castaños y demás variedades del monte caen goterones que golpean contra el camino o el caminante. Ello y el lejano sonar de alguna chueca son los únicos ruidos de la mañana. El sonido de los pájaros y, sobre todo, el graznar de los cuervos, tan habituales en las de sol, hoy se han ido.

Cerró agosto y, en la práctica, el verano. Los emigrantes, o los hijos de emigrantes de las aldeas, vuelven a sus lugares de trabajo. Los pueblos se quedan aún más solos y viejos, como sus habitantes. Hasta el ir y venir del ganado ha desaparecido. Es la foto de una realidad anunciada.

Vuelvo despacio a casa. La niebla más cercana se ha ido disipando. Allá a lo lejos, y hacia los cuatro puntos cardinales, formaciones de aquella reptan por las montañas perdiéndose hacia el infinito del Parque de Fuentes  del Narcea y de Muniellos. El otoño está llamando a la puerta.

nieblas1 jpg.

 PD. Larna celebra mañana, sábado, su fiesta

 

.Comparte en tus redes sociales
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Pin on Pinterest
Pinterest
Share on Tumblr
Tumblr

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.